Doce heridos por explosiones en la frontera con Mexico

AP

Una serie de explosiones lesionaron a unas 12 personas en la ciudad fronteriza de Reynosa, al tiempo que expertos y diplomáticos trabajaban el domingo en un poblado para identificar los restos de 72 inmigrantes masacrados.

El gobierno municipal de Reynosa dijo en su cuenta en Twitter que “un dispositivo explosivo” detonó el sábado en el centro de esa ciudad, cerca del bar La Quebradita.

Las autoridades municipales le recomendaron a los habitantes no ingresar al área de las explosiones. Aunque éstas ocurrieron cerca de la frontera, el tránsito en los cruces no fue interrumpido.

Medios de comunicación locales reportaron que nueve de los heridos estaban graves, pero la ciudad no pudo confirmar ese reporte. El área ha sido escenario de sangrientos enfrentamientos entre el cártel del Golfo y los Zetas, el grupo delictivo al que se ha responsabilizado de la masacre de 72 inmigrantes la semana pasada cerca de San Fernando, un poblado al sureste de Reynosa en el estado de Tamaulipas, ubicado a un costado del Golfo de México.

La Secretaría de Relaciones Exteriores dijo el domingo que diplomáticos de Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras —países de donde provenían los migrantes muertos— habían viajado a Tamaulipas con el fin de escuchar de primera mano los reportes sobre los esfuerzos para identificar a las víctimas.

Ya han sido identificados 34 muertos, muchos de ellos porque portaban documentos, pero es mucho más difícil averiguar los nombres de los cadáveres que no los traen. Guatemala ofreció enviar un avión para recoger los cuerpos identificados hasta ahora como guatemaltecos.

De las tres familias guatemaltecas que han sido notificadas hasta ahora de la muerte de sus parientes, todas dijeron haber recibido llamadas telefónicas anteriormente este mes, aparentemente de un grupo delictivo mexicano, exigiéndoles 2.000 dólares a cambio de la liberación de los migrantes. La cancillería de Guatemala dijo que aún intentaba contactar a las familias de las otras dos víctimas de ese país.

Según las autoridades mexicanas, el único sobreviviente de la masacre dijo que el cártel de los Zetas había intentado reclutar a los inmigrantes. Los cárteles mexicanos han recurrido a secuestrar migrantes y a llamar a sus familias para exigir el pago de rescates, y también para intentar obligarlos a llevar drogas al otro lado de la frontera.

Por otro lado, indocumentados efectuaron una manifestación en el poblado de Arriaga, Chiapas, en el sur de México —por el cual pasa una vía ferroviaria que muchas de las víctimas de la masacre pudieran haber utilizado en su camino desde Guatemala a la frontera de México con Estados Unidos_, con el fin de expresar su temor y exigir el respeto a sus derechos humanos.