Furia controlada

ALBERTO BORTONI

Agencia Reforma

Desde la rabiosa RS4, cuyo visceral temperamento retaba al temple de su conductor, la firma de los 4 aros ha creado generaciones de autos, tanto S como RS, quizás más veloces que la añorada vagoneta deportiva, pero también más fáciles de llevar rápido, y lo mejor, con mucha seguridad.

El RS5 no es la excepción. Bajo su atractiva carrocería, que es de una sencillez y una elegancia exquisitas, fluye un torrente tecnológico complicado en su concepción, pero sencillo en su operación.

Gracias a lo anterior y a su extraordinaria potencia, un conductor promedio puede experimentar en su cuerpo sensaciones de manejo propias de un piloto de carreras, como el cuerpo pegado al respaldo en aceleración, las fuerzas G por su aferración a las curvas y las tripas queriéndose salir con su brutal capacidad de detenerse.

En teoría todo auto con una relación peso/potencia de 3.8 kilogramos por caballo, capaz de alcanzar 250 kilómetros por hora de velocidad máxima y de acelerar de 0 a 100 en 4.6 segundos debe infundir respeto, o como se dice coloquialmente, hay que hablarle de usted, pero con el RS5 se entra pronto en confianza y luego luego lo anda uno tuteando.

Y es que no es lo mismo controlar los 450 caballos de potencia del Audi RS5, con su tracción quattro, que una cifra similar en deportivos de tracción trasera, como pueden ser un americano u otros alemanes más demandantes con las manos y los sentidos.

Los arranques de furia que es capaz de generar el RS5 con su V8 FSI de 450 caballos de potencia son controlados, o mejor dicho, bien canalizados, en primer lugar por el sistema de tracción integral quattro, y después por una larga lista de ayudas electrónicas: controles de estabilidad y tracción, bloqueo del diferencial, frenos antibloqueo, distribución de la fuerza de frenado y claro, unos potentes frenos de discos ventilados en las 4 ruedas.

La seguridad pasiva no se descuidó, prácticamente todo el interior está cubierto en casos de impactos fuertes y volcaduras con bolsas de aire frontales, laterales y tipo cortina.

No es un auto que se sienta muy ligero, o muy pequeño, pero aún así inspira confianza para llevarlo al límite casi inmediatamente, sólo hay que trazar bien y estar atentos para frenadas o cambios de dirección repentinos, acciones que el RS5 ejecuta con prontitud y nobleza.

Conforme gana velocidad, y es algo que ocurre muy rápido, la dirección se endurece notablemente; en contraparte, es ligera para maniobras de estacionamiento.

Su capacidad de detenerse en tiempos y distancias reducidos, es tan, o más impresionante que su voluntad por devorar kilómetros de asfalto.

Tiene una caja de transmisión S-Tronic de 7 velocidades cuyo mejor atributo es su operación manual desde el volante. La verdad es que fuera del espectacular R8, el RS5 es el deportivo más deseable de Audi en la actualidad.