El Mundial del Arco Iris

Reflexiones

La Raza del Noroeste

Este fin de semana ha comenzado el mundial de futbol, la cita que cada cuatro años reune el número más grande de personas en el planeta, alrededor de un propósito divertido y pacífico.

Seguir un balón de fútbol.

Este año, sin embargo, el mundial de fútbol de la FIFA tiene un sabor y un colorido particular, diferente, y sobre todo, trascendente más allá del deporte.

La Copa Mundo se juega por primera vez en el continente africano, y el país sede, Sudáfrica, le dá un tono aún más llamativo, por la historia que carga consigo la que ahora conocemos como “La Nación Arco Iris”.

Sudáfrica sufrió mucho antes de derrotar el racismo y la discriminación de estado, y en el proceso de lograrlo entregó muchos mártires, y le entregó al mundo una de las figuras de paz más tranquilas, más amables, pero más firmes, el Presidente Nelson Mandela.

Hace quince años, en 1995, Sudáfrica había realizado la Copa Mundo de Rugby, un evento mucho más pequeño pero tambien de trascendencia para muchos países que practican ese deporte; Sudáfrica fue, de hecho, el primer país que fue sede única de ese mundial.

Nelson Mandela, como se cuenta a través del cine en la película “Invictus”, del actor y director Clint Eastwood, utilizó el evento para tender puertas entre los grupos de blancos y negros de su país, recientemente unidos por la democracia, pero aún divididos en tolerancia y mutua aceptación.

Mandela volvió a triunfar, y hoy guía un país que usa los colores del uniforme del “Aparthaied” para sus equipos deportivos, pero que disfruta unido, y el mundo entero lo mira con alegría.

La nación que unió Mandela, el país del Arco Iris hace este año la fiesta del mundo, y se siente bien que se celebre en una región que superó el racismo, y aprendió a vivir sin discriminaciones.