LONDRES (AP) — Gran Bretaña anunció el martes la mayor reducción del gasto público en décadas y nuevos aumentos de impuestos conforme a un presupuesto de emergencia encaminado a reducir de forma notable la deuda soberana del país. Incluso la reina Isabel II, que aceptó la congelación del aporte que hacen los contribuyentes a la casa real, verá reducida sus finanzas.
La carga será especialmente pesada para los consumidores, que pagarán más impuestos de venta, los acaudalados que tendrán que abonar mayores cargas en las ganancias de capital y los bancos que se verán penados con nuevos impuestos.
Hubo buenas noticias para las empresas, que se beneficiarán de una reducción del impuesto corporativo del 28% al 24% a lo largo de cuatro años y para los bebedores de sidra, que tendrán que pagar menos impuestos por la bebida.
El ministro de Finanzas, George Osborne, dijo en la Cámara de los Comunes que su programa permitirá al nuevo gobierno británico reducir el endeudamiento del 10% del Producto Interno Bruto al 1% en sus 5 años de mandato.
“El gobierno de coalición ha heredado de su predecesor el mayor déficit presupuestario de cualquier economía en Europa salvo Irlanda”, afirmó.
“Una de cada cuatro libras que gastamos es dinero tomado a préstamo, Los que no hemos heredado de nuestros predecesores es un plan creíble para reducir su déficit récord”, agregó.
Harriet Harman, líder en funciones del opositor Partido Laborista, acusó a Osborne de ofrecer un “presupuesto temerario que traiciona la economía”.
“Sí, es su primer presupuesto, pero se trata de los mismos conservadores de siempre, golpeando con mayor dureza a los que menos tienen y rompiendo sus promesas”, denunció Harman.
El economista Jonathan Loynes, jefe de operaciones europeas de Capital Economics, dijo que el presupuesto “parece ser incluso más duro que lo anticipado generalmente”.
“Agregar las nuevas medidas a los planes del anterior gobierno indica un total endurecimiento fiscal superior al 6% del PIB en los próximos cinco años, del que la parte del león — el 77% — procederá de verdaderas reducciones del gasto público”, dijo Loynes.
