Se preparan para la batalla Unos días con la milicia bolivariana de Chávez

CHARALLAVE, Venezuela (AP) — Una visita de dos días de los periodistas de AP a este campamento de entrenamiento de la Milicia Bolivariana de Venezuela reveló a un grupo animoso, en su mayoría hombres y mujeres de la clase obrera, que incluye estudiantes y jubilados, unidos por su apoyo militante al presidente Hugo Chávez y su voluntad de defender a su gobierno.

¿De qué exactamente?

Algunos creen en las advertencias de Chávez de que el “imperio” estadounidense podría atacar algún día, y hay que estar preparados para sacrificar la vida si es necesario para luchar contra “contra cualquier amenaza externa o interna”.

Venezuela, sin embargo, nunca ha librado una guerra contra ninguna nación, y la milicia es para Chávez una herramienta práctica para engranar a sus seguidores, arengar el fervor nacionalista e intimidar a sus oponentes, que podrían considerar otro golpe como el que sobrevivió en 2002.

Los detractores de Chávez describen a la milicia como un peligroso grupo de matones armados que podrían ser utilizados para amenazar a los opositores al gobierno, socavar protestas y ayudar al presidente a mantenerse en el poder a toda costa.

Uno de los principios rectores de la milicia es constantemente martillado por el grupo cuando se saludan al unísono gritando: “¡Patria socialista o muerte! ¡Venceremos!”.

Los miembros de la fuerza de voluntarios la integran desde desempleados a electricistas, empleados bancarios y trabajadores sociales. La mayoría de los entrevistados durante el entrenamiento de la segunda semana de abril dijeron que algunos de ellos son beneficiarios de los programas gratuitos de educación del estado o son trabajadores del sector público. No cobran una remuneración, pero reciben alrededor de 7 dólares para compensar los costos de transporte para cada evento al que asisten, por lo general los fines de semana.

La mayoría parecen entusiasmados al marchar bajo el sol, con uniformes que terminan sudados y sucios. También disfrutan de la camaradería, afirmando que pasaron una noche juntos de excursión y viendo una película china.

Chávez ha hecho una prioridad la construcción de la milicia, que ha absorbido a algunos miembros del anterior cuerpo de la reserva. En repetidas ocasiones ha advertido sobre varias amenazas potenciales: los Estados Unidos, Colombia y también “la oligarquía venezolana”, como él llama a sus oponentes.

Chávez se dirigió a unos 35.000 miembros de las milicias en un mitin al aire libre el 13 de abril, el octavo aniversario de su regreso al poder tras el fallido golpe del 2002, y advirtió que cualquier intento de derrocarlo volvería a fallar.

Quizás lo más importante para algunos es que se sienten importantes porque Chávez los ha incluido en su proyecto nacional.

“Ya no somos excluidos”, dijo María Henríquez, una desempleada de 44 años, que está estudiando en la Misión Ribas, un programa de educación de adultos.

“No estamos aquí porque nadie nos obligó. Estamos porque nosotros somos unos patriotas”.