Iván Mata
Agencia Reforma
Más de 20 detonaciones de arma de fuego de alto calibre cimbraron la Arena Coliseo, ahí dentro había más de 300 personas sentadas viendo una lucha, pero todos corrieron y en la estampida pasaron por encima de las luchadoras estelares.
Contrario a lo que pasó hace unas semanas en la Expo Guadalupe, y por suerte, anoche cerca de las 23:20 horas no hubo muertos.
La fortuna de que el suceso no rebasara esas dimensiones fue también gracias a la poca entrada de aficionados para el lugar al que caben unas 5 mil personas.
Las luchadoras estadounidenses profesionales Freedom y Walkiare fueron prácticamente arrolladas por los aficionados, en medio del caos en que se convirtió el interior del lugar.
La mayoría de los gladiadores se refugiaron en los vestidores, como Nazareth “La Reina del Reggaeton”, y los luchadores exóticos Rosa Salvaje, Sexy Maciel y Gardenia Azteca.
“Mira lo que le hizo la gente, pasaron encima de ella”, dijo un americano que las acompañaba al salir por los accesos principales de la arena y que mostraba con su mano las evidencias de las lesiones en las piernas.
Afortunadamente no les causaron lesiones de cuidado, sólo golpes leves.
Afuera, un hombre presuntamente fue baleado por un comando de hombres armados, a un lado de un Jeep estacionado en los cajones justo en la entrada del recinto.
El hombre caminó unos 40 metros hasta el cruce con Bernardo Reyes y ahí fue levantado por los agresores que escaparon al sur y después por Madero.
Sin embargo, en el cruce con Arista, otra balacera alertó a las autoridades y ahí, supuestamente, los pistoleros abandonaron un auto Jetta negro, dispararon al aire y se fueron en otros vehículos que los esperaban en el lugar.
Escondidos
En el interior de la Coliseo había terror, mujeres y niños corriendo, unos caían al suelo, otros corrían hacia la salida de emergencias que esta ocasión sí funcionaron al estar abiertas.
Otros más lloraban escondidos detrás de unos puestos de tacos y hot dogs, esperando respirar seguridad. No había repuesta a esas caritas de horror.
“Le corrimos como pudimos, todos empezaron a salir porque se sentía que eran como granadazos, dos (balazos) fueron muy fuertes.
“Y nos daba miedo salir, de volada nos dejaron salir corriendo y cruzamos la avenida”, platicó una señora asistente a la lucha.
El desalojo de los aficionados fue rápido, porque cuando llegaron policías municipales, estatales y unos 40 efectivos de la Sedena, ya no había tanta gente ni dentro ni afuera.
Los carriles del sur de la avenida Colón fueron cerrados totalmente a la circulación porque había más de 30 casquillos percutidos regados en el asfalto.
Impactos de bala en la parte alta de la fachada de la Coliseo evidenciaba la gravedad de las acciones del grupo armado.
Rostros de terror alrededor, ojos de miedo en transeúntes, versiones encontradas y distintas del suceso, fue lo que se vivió después de sentirse las ráfagas que acabaron de nueva cuenta con un espectáculo en el centro de Monterrey.
