Un domingo por la reforma

Son muchas las voces que, ultimamente, se levantan para anunciar lo que hace tiempo es prácticamente evidente.

Que la aprobación de una Reforma Migratoria justa y detallada parece algo imposible de lograrse este año.

Sin embargo, muchas organizaciones en el país, incluída afortunadamente nuestra región, han decidido no rendirse antes las pocas posibilidades, y siguen proponiendo marchas. ¿Sirve para algo salir a la calle en estos eventos?

La decisión de hacerlo o no, es muy personal, pero no puede decirse que no sirven, por sí lo hacen.

Las marchas, o en el caso del 10 de abril, manifestaciones, de inmigrantes le recuerdan al país su estructura fundamental, una estructura basada en la inmigración de trabajadores.

Las manifestaciones de inmigrantes recuerdan tambien que hay trabajadores a quienes se les debe mucho, algo todos los días, las manifestaciones impiden que olvidemos quién recoge nuestra fruta, quien hace los trabajos que nosotros no hacemos.

Hay muchas personas en este país que quisieran, que hacen lo posible por ignorar estas realidades.

Las marchas se las recuerdan.

Por eso, la de este domingo es una manifestación más, y al mismo tiempo no lo es.

Es una manera de mantener la atención del público sobre un tema que nos impacta a todos, pero principalmente a los nuestros, los trabajadores indocumentados.

En ese sentido, no hay marcha inútil, no hay causa perdida.

Simplemente el camino es mas largo, pero hay que caminarlo.