Alejandro Dominguez
La Raza del Noroeste
La semana pasada, Arizona pasó una de las leyes más estrictas en contra de la inmigración ilegal y rápidamente ha provocado represalias de la comunidad hispana, inmigrante y política en Estados Unidos y México.
La gobernadora Jan Brewer firmó la propuesta SB 1070 llamada “Comunidades Seguras, Inmigración y Cumplimiento de la ley”. Esta ley dice que personas que tengan contacto legal con agencias de policía deben probar su residencia legal en el país, y castiga a personas que transporten conscientemente a un indocumentado y prohíbe a personas en pedir empleo en calles o recoger a un jornalero en calles públicas.
La respuesta ha sido rápida.
La Secretaría de Relaciones Exteriores ha presentado un alerta de viaje para mexicanos que visiten el estado.
“La criminalización no es el camino para resolver el fenómeno de la inmigración indocumentada. La existencia de mercados laborales transfronterizos exige soluciones integrales y de largo plazo,” dijo la SRE en su sitio de Internet sobre esta ley.
Se realizó una manifestación en contra de ésta ley el fin de semana y cónsules de varios países como Ecuador, Venezuela y de México han expresado su rechazo de acuerdo a reportes de la AP. El Presidente Barack Obama hizo un llamado para una reforma migratoria en Iowa para prevenir otras “malas leyes” como Arizona de acuerdo a un reporte de la AP. Mientras John McCain, senador de Arizona, dijo que esta ley fue aprobada como respuesta de la inhabilidad del gobierno en asegurar las fronteras.
Agencia Reforma publicó el 28 de abril que el Congreso de Jalisco decidió hacer un embargo económico al estado de Arizona y grupos del sitio de Internet de Facebook se han creado para organizar un boicot de todos los productos de y compañías basadas en este estado.
Sin embargo, San Antonio Express News reportó que la Rep. Debbie Riddle, R-Tomball, planea reintroducir una propuesta de ley similar en enero entrante. Este sería su segundo intento ya que el primero no pasó el comité.
Gloria Vázquez, residente de Wenatchee, dijo que ella no cree que una ley similar exista en Washington aún cuando hay personas que lo quieran.
“Va a ver personas que lucharían por la ley pero la Gobernadora Gregoire apoya a los inmigrantes,” dijo Vázquez.
Para Jorge Quiroga, portavoz del Comité Pro Reforma, la aprobación de esta ley ayuda a la marcha del 1 de mayo porque motivará a que aumente la participación.
“Se va a ver la necesidad de salir a marchar. Ya tenemos otra razón aparte de la reforma,” dijo Quiroga.
Ayer jueves se realizó una conferencia de prensa con representantes de CASA Latina, Washington CAN, NAACP entre otros para promover la marcha y condenar la nueva ley.
La marcha del 1 de mayo dará inicio en el parque Judkins en Seattle que está localizado atrás de la Iglesia Santa María. La marcha pasará por la avenida 20, luego por la Jackson hasta la 4ta Avenida para terminar en Memorial Stadium en el Seattle Center.
Melissa Campos, abogada que vive en Los Ángeles y Seattle, le sorprende la rápida reacción a esta ley. Ella representa a la Iglesia Luz del Mundo y visitó Phoenix para dar una presentación sobre la ley. Dice que vió dos grupos, uno de ellos era el que no está informado y estaban más preocupados. Campos dijo que eso fue bueno porque ayudó a que pusieran más atención.
“La ley no va entrar en vigor en 90 días, pero no creo que dure,” dijo Campos. “ Tiene errores y huecos.”
El mayor problema con la ley, de acuerdo a Campos, es que le da mucho poder a la policía en pedir por documentación y autorizar una búsqueda a personas que creen sean sospechosos de estar en el país ilegalmente.
Rosie Hyska-Saenz ha sido residente de Mesa, Arizona por tres años. Ella dice que no considera que la ley le afecte porque es ciudadana pero la toma como un insulto personal.
“Ahora la gente güera te ve y habla a las espaldas sin saber cual es tu estado migratorio, solo juzgan por el color de la piel,” dijo Hyska-Saenz.
Ella dice que tiene amistades que son indocumentados y tienen miedo a salir a las calles. Ella los describe como gentes trabajadoras y temerosas de que sus hijos sufran discriminación. Ella ahora está esperando por una reforma migratoria del Presidente Obama pero ella ya habló con su esposo de que no quiere estar viviendo en ese estado que lo describe “de los peores en racismo” por sus hijos.
“Mis hijos son hispanos también y no me gustaría que le hagan caras sólo por su raza.”
CALL OUT:
“Ya tenemos otra razón para marchar”.- Jorge Quiroga, portavoz de Comité Pro Reforma.
