Aunque el invierno este año en el noroeste, no ha atraído ni mucho menos el mal clima y las emergencias que produjo el año pasado, no deja de ser preocupante que, aún en este país, las preparaciones sean débiles.
Es cierto, tenemos mucha más seguridad en Estados Unidos que en nuestros países, cuando de emergenciales naturales, y principalmente invernales, se trata.
Pero también hay vacios, y grandes que afectan la comunidad, nosotros incluídos.
El reportaje de nuestra página 6 esta semana, trae un doloroso ejemplo, el del Parque de casas móviles en Snohomish, al nororiente de esta región.
La zona, que vivió inundaciones el año pasado, aún parece tener los mismos problemas que entonces, agravados por un año más de sus estructuras.
Y lo triste es que el gobierno parece no haber hecho mucho en estos meses, y solo ahora, cuando el peligro vuelve a acechar, vuelven a ser notorias sus acciones, o por lo menos sus investigaciones.
Pero el problema en los parques móviles es de fondo, y el gobierno no debe seguir ignorándolo; el problema es que propietarios de esos negocios y gobernantes locales, no han trabajdo para buscar una solución económica al mantenimiento de estas estructuras.
Las casa móviles no son casas permanentes, no debieran serlo, necesitan inversión para mantenerse en buen estado.
El estado necesita legislar mejor para asegurarse que las familias que allí habitan, usualmente de bajos recursos y con importante componente hispana. puedan vivir tranquilas, con alguna protección, por parte de los que tienen más.
