HILLSBORO, Oregón, EE.UU. (AP) — Teresa Puga reúne a las integrantes de su grupo teniendo como fondo el complejo de Apartamento Montebello, pintado de anaranjado y burdeos.
Al igual que todas las niñas de esas edad, la mayoría viste camisetas de Hannah Montana, que convierten el salón común del complejo en un mar de rosado y morado.
Pero en vez de planificar una clase de repostería o de ir a patinar sobre el hielo, Puga, de 55 años, les enseña a las niñas a bordar con punto de cruz. En la mayoría de sus clases incorpora aspectos de la cultura mexicana y todas hablan en español.
Eso no es inusual, las girl scouts de Estados Unidos reclutan más hispanas al permitir que incluyan aspectos de su cultura.
El año pasado en los condados de Miami-Dade y Monroe en la Florida, las niñas vendían dulce de leche o galletas. A través del programa ME!, realizado en todo el país, las scouts de bajos ingresos que completan talleres y proyectos de servicio a la comunidad pueden participar en un programa de quinceañeras auspiciado por su propio consejo.
“Estamos creciendo en lugares donde no lo esperábamos”, destacó Gladys Padro-Soler, directora nacional de estrategias de afiliación de las girl scouts.
Desde el 2000 al 2007, el número de niñas hispanas girl scouts aumentó un 63%. Actualmente hay 270.000 scouts hispanas en el programa y 40.000 voluntarias latinas.
En el área del sudoeste de Washington y Oregón hay 1.950 girl scouts hispanas, destacó Bernice Rivera, quien hace de enlace con la comunidad hispana.
La mayoría de jóvenes hispanas entrevistadas a nivel nacional desean ser líderes, mantener sus costumbres y creencias para cambiar el mundo. Pero, “lo más triste es que su principal barrera es la falta de auto-estima”, destacó Amelia Bebios, vocera de las girl scouts.
A nivel nacional, las representantes de las girl scouts hablaron con madres y niñas latinas a fin de determinar cómo el programa puede cumplir con sus necesidades.
Muchas de las madres no tenían la certeza sobre cómo sus hijas podrían responder a dos culturas, destacó Bebios. Aunque las madres deseaban que sus hijas obtuvieran lo mejor de la cultura estadounidense, temían que ello conllevase la pérdida de su patrimonio cultural, agregó.
Puga ha sido testigo de este fenómeno en Hillsboro. En 2003 se unió al grupo Adelante Mujeres, una organización comunitaria de Forest Grove que fue creada por unas cuantas inmigrantes latinas de bajos ingresos en un esfuerzo por mejorar ellas mismas al igual que la comunidad de inmigrantes.
“Me parece que el programa de girl scouts tiene buena aceptación porque los hispanos tienen la tendencia a trabajar demasiado y no les queda tiempo para pasar con sus hijos”, destacó Puga.
