“For too long, others have spoken for us”
(Por demasiado tiempo, otros han hablado por nosotros).
Con esta sentencia, la periodista Sandi Close, directora de New America Media, una organización que agrupa más de 700 publicaciones étnicas del país, abrió la presentación del Censo 2010, a medios del Noroeste.
Esta organización ha decidido asociarse con la oficina nacional del Censo de población, para tratar de llevar la información y la invitación a participar en el Censo del año entrante, a todos los inmigrantes que vivimos en el país.
Y no es tarea fácil.
Es entendible que muchos de nosotros, trabajadores inmigrantes, no creamos en el Censo, no querramos participar; primero que nada, es una actividad extraña para los que “no somos de aquí”.
Segundo, existe un miedo histórico a casi todo, cuando se es indocumentado, sobre todo a tener cualquier contacto, o darle cualquier información al gobierno.
Pero, si se mira con cuidado, sí somos de aquí, no nacimos, pero crecemos, y en muchos casos esperamos que nuestros hijos crezcan aquí; entonces nos debe interesar que se mejoren las condiciones para nosotros.
El miedo a un “complot” del gobierno para que la información del Censo se le pase a inmigración, para que nos persiga, es infundado, e impráctico; somos millones.
El Censo del 2010 es apenas un contador de gente, la información que se registra es mínima, nombre y apellido; en el conteo habrá miles de “Pedro Pérez”; legales e ilegales, sería imposible diferenciarlos, mucho menos perseguirlos.
No es práctico creer que alguien nos vá a deportar con esa información; en realidad, el riesgo es menos que el de salir a la calle, trabajando en construcción, en restaurantes, etc. donde pueden ocurrir, por lo menos en teoría y con permiso del gobierno, redadas, si se sospecha de violaciones a las leyes de inmigración.
En cambio, si no nos cuentan, nuestro crecimiento como población no será notado, y otros recibirán los recursos que nosotros necesitamos.
Debemos contar, para que otros no hablen por nosotros.
