LA PAZ (AP) — El presidente Evo Morales habló de un diálogo con sus diezmados opositores pero no tuvo un gesto de reconciliación con ellos, a quienes llamó traidores tras su aplastante victoria electoral del domingo que le permitirá gobernar sin sobresaltos hasta el 2015.
“Los traidores del proceso de cambio y los vendepatrias han sido castigados por la conciencia del pueblo”, dijo Morales el lunes en su primera rueda de prensa después del triunfo.
Sostuvo que el 33% de apoyo que logró la oposición proviene del “voto duro de la derecha y los neoliberales”.
“ No significa que no haya diálogo. Siempre habrá una apertura a recoger propuestas. El dialogo es lo más importante y si no hay acuerdos, ahí está el pueblo, está el referendo”, señaló.
El mismo tono ambiguo empleó el domingo en la noche ante miles de partidarios, lo que dejó una incógnita respecto a lo que hará el presidente con más del 60% de los votos que le permitirán controlar la futura Asamblea Legislativa Plurinacional.
Los resultados todavía son extraoficiales y el tribunal electoral anunció que los cómputos finales se conocerán en los próximos días.
Para los analistas es una incógnita sobre si Morales girará al centro para atemperar la lucha política que ahondó la polarización en el país en los últimos cuatro años. En la campaña moderó su discurso para seducir a las clases medias que le han dado fuerte apoyo en las urnas.
En la rueda de prensa, habló más de elecciones que de gestión, aunque dijo que el mandato del voto es para “acelerar y profundizar” sus políticas y se refirió a la industrialización de los recursos naturales, la lucha contra la pobreza y el desempleo como prioridades.
En abril habrá nuevas elecciones para elegir a gobernadores y alcaldes y se declaró en campaña para enfrentar esos comicios que de ganarlos le permitirán un control de las regiones. Anunció una reunión de gabinete el lunes en la tarde y otra con líderes sindicales y sociales afines para planificar la próxima campaña. No dio luces sobre posibles cambios en su equipo.
El mandatario enfrentó cuatro años de una dura oposición regional y un bloqueo desde el Senado dominado por sus opositores que sumergió al país en una lucha política sin cuartel y obligó a los bolivianos a acudir a la urnas en cinco oportunidades para dirimir fuerzas.
“Ya no hay excusas, ahora el presidente tiene el camino allanado para mostrar gestión”, dijo el analista Carlos Cordero en referencia al amplio dominio que tendrá el gobierno en las dos cámaras legislativas.
