Todos somos uno

Por Sandra Maqueda

No todos somos capaces de detectar que algo no está bien con nuestra emociones, incluso muchos ni si quiera sabemos que existen formas de controlarlas, especialmente aquellas que nos hacen daño, por ejemplo la ira, la tristeza, la angustia, el miedo o sensación de vacío. Y aunque todos pasamos por esto de vez en vez, es solo de manera momentánea ya que como seres humanos normalmente experimentamos situaciones que nos pueden ocasionar estrés y/o decepciones que nos deprimen pero si nos esforzamos por salir adelante podemos superarlo. Sin embargo también hay ocasiones en las que no podemos ver el fondo del abismo y nos perdemos en una vida llena de constante sufrimiento, problemas con la familia, en el trabajo y muy probablemente conflictos internos que no nos dejan ser felices.

Muchos de estos conflictos son ocasionados por la neurosis, de acuerdo al área médica este término se refiere a enfermedades del sistema nervioso. En psicología clínica, el término se usa para referirse a trastornos mentales que distorsionan el pensamiento racional y el funcionamiento social, familiar y laboral adecuado de las personas. Una de las definiciones que más me llamo la atención fue la del Doctor Freud quien dijo que la neurosis podría definirse como la estrategia que desarrolla la persona para eludir lo inaceptable (decepción, frustración, ira, etc.) aunque con frecuencia lo que más trata de evitar el mecanismo neurótico es el sentimiento de angustia existencial o ansiedad.

Es decir según lo definió Freud, una conducta normal es aquella que permite que una persona goce de salud mental, es decir que la persona cuenta con una participación consciente y activa en lo que se refiere a aceptación de su realidad, sin acudir a la negación u otros recursos para crearse una realidad que le sea más soportable, y además, este individuo actúa para transformar su vida de forma objetiva y no sólo imaginativa. Una persona neurótica, en cambio, hará uso de la negación para evitar hacer frente a una vida que le duele o que no le agrada.

Definitivamente ahora que ya tenemos una definición más clara podemos quitar el estigma de que quien se considera neurótico, es una persona loca o con trastornos mentales agresivos, en realidad muchas personas están enfrentando días muy oscuros viviendo con esta enfermedad sin saberlo, hombres y mujeres de todas las edades que han perdido a sus familias o amistades, que no pueden conservar un trabajo, que se sienten vacías o sin ganas de vivir y no logran entender porque, deben saber que existen grupos de terapia para neuróticos y son conocidos como NA (neuróticos anónimos) la razón es porque en estos grupos no se pregunta por ningún tipo de información personal, todo es confidencial y ni siquiera tienes que dar tu nombre completo, es un servicio gratuito y está ayudando a millones de personas alrededor del mundo. Quizás tu no lo necesites pero puedes conocer a alguien que requiera de este apoyo, para mayor información sobre el grupo Buena Voluntad, que asiste a la comunidad del Noroeste llama al (206) 294 0490 o visita www.neuroticosanonimosbv.org pasa la voz y dale la mano a esa persona que ocupa la ayuda inclusive si eres tú mismo, porque todos somos uno.