La eficiencia del viejo mundo

Roberto Ramírez

Agencia Reforma

MÉXICO, DF .- Por el motivo que sea, Volkswagen ha dejado a algunos (creemos que no son muchos) compradores de un Bora Sportwagen con su flamante modelo descontinuado.

El nicho que brevemente ocupó la variante guayín del Bora ahora le pertenece a un “nuevo” vehículo, que bueno, es básicamente el mismo, pero con otro nombre, eso sí, uno muy conocido en México: Golf Sportwagen.

El Golf Sportwagen 2010 tiene el mismo tren motriz que daba vida al Bora Sportwagen, y una carrocería muy similar, sólo con cambios notorios en su parte frontal, que ahora es la del Golf que se comercializa actualmente en el Viejo Continente.

Su interior presenta ligeros cambios en lo estético, pero mantiene esa calidad a nivel premium ya característica de Volkswagen.

La planta de poder sigue siendo el 5 cilindros en línea de 2.5 litros de desplazamiento y 170 caballos de fuerza. Lo mejor de esta máquina es su generoso motor y el gutural ronroneo que lo acompaña, similar, aunque menos sonoro, al que tenían los famosos motores de 6 cilindros en “V” estrecha de 15 grados de Volkswagen, mejor conocidos como VR6.

Buena dupla hace la transmisión Tiptronic de 6 velocidades con el motor, ya que opera con prontitud y suavidad, pero si se quiere una respuesta más enérgica tiene el modo “Sport”, en el que la marcha se hace un poco más áspera, pero la caja está más que alerta para actuar de acuerdo a los impulsos del conductor. También se puede manipular de modo manual secuencial desde la palanca con muy buenos resultados.

Puede considerarse un vehículo familiar con tintes utilitarios, más no prescinde del clásico estilo europeo que conjuga elegancia, sobriedad y dinamismo en lo estético, con mucho aplomo al volante. Sus rines de 17 pulgadas dejan ver claramente su lado deportivo.

Al ser la misma arquitectura del Bora uno espera un manejo similar, y lo tiene. La puesta a punto es muy a la alemana: la amortiguación es firme y estructuralmente se siente un conjunto muy sólido, con una dirección rápida, comunicativa, que apunta con precisión y permite trazar curvas de distintos radios con mucha sutileza.

En donde sí se siente la diferencia entre un Bora normal y el Golf Sportwagen es en giros más cerrados, en los que sale a relucir el peso extra en la parte trasera, pero sin llegar a ser nada remotamente dramático; es sólo cuestión de ser más moderado y preciso al trazar.

Su imagen de guayín es netamente familiar y le añade un carácter más utilitario, pero también tiene su lado deportivo en una línea muy armoniosa, con la parte trasera excelentemente bien rematada; no se ve forzada, ni tiene esa imagen cuadrada de otras guayínes, que lucen como de cajas de zapatos rodantes.

Tiene espacio de sobra para 5 pasajeros y una generosa área portaequipaje, misma que se hace aun más grande al abatir los asientos (va de 560 a 1,550 litros de capacidad)

Asi mismo es un vehículo lleno de amenidades como: techo panorámico, vestiduras de cuero, pantalla central táctil para el sistema de navegación, reproductor de CDs, MP3 y audio auxiliar, comunicación manos libres mediante Bluetooth, descansabrazos centrales delantero y trasero, aire acondicionado, luces de lectura y volante multifunciones forrado en piel.

El carácter familiar que tiene le obliga a ser un vehículo seguro, y cumple.

Tiene 6 bolsas de aire, frenos de disco con ABS y distribución de la fuerza de frenado, control electrónico de tracción e iluminación en curva. Tiene luces principales de doble xenón y faros de halógeno para niebla.

Dado que en México no hay un mercado de guayínes, y menos aún segmentado, el nuevo Golf Sportwagen puede ser una interesante alternativa que se ubicaría entre los sedanes compactos (Bora, Civic, Lancer, Mazda3, Focus), y los CUVs ligeros como Toyota RAV-4, Honda CR-V, Mazda CX-7, Nissan Rogue y Ford Escape, entre otros.