Es un tema sobre el que pocos hablan, sobre el que no es fácil hacerlo.
Pero la prostitución existe en nuestra región, como en cualquier parte del mundo; legal o no, pública o clandestina, existe, y trae consigo más riesgos de los que son aparentes.
Nuestra historia de primera plana esta semana toca el tema, a partir de los esfuerzos que se están haciendo en una zona de Tacoma, para controlar la oferta y la demanda en servicios de sexo por dinero.
El problema tiene dos ángulos dolorosos, el de quien se vé forzado o forzada a ofrecer su cuerpo para sobrevivir, y el de quien busca los servicios, muchas veces por ignorancia y por soledad.
Lo importante que muestra nuestra nota, es que no solo se ataca el problema con represión policial, sino con trabajo de educación, y eso es importante.
Porque existe una gran cantidad de inmigrantes hispanos, trabajadores, que llegan a esta región solos, en condiciones que les hacen difícil buscar y tener relaciones afectivas; algunos de ellos terminan contemplando la opción de buscar el servicio de prostitución.
Ellos generalmente no saben que eso es ilegal en este país, porque vienen de países donde no lo es, o donde es ilegal en teoría, pero es rampante y fuera de control, y sucede en todas partes.
Pero el peligro acá, no solo es que no es legal, sino que puede acabar la opción de quien es culpado por buscar la prostitución, de obtener una residencia legal, o la ciudadanía en el país.
La doctora Marie-Bernadatte Higuera, colaboradora permanente de este periódico, ha tocado el tema ya dos veces en su columna, hace dos años, y más recientemente el mes pasado.
Un tema importante para hablar con amigos, con hijos, con inmigrantes como nosotros, que posiblemente no lo saben, y pueden necesitar orientación.
