Divididos por la Salud

Editorial

Latino América es un territorio muy extenso, habitado por gentes que, en su inmensa mayoría, hablan el mismo idioma, profesan la misma religión, y hasta siguen el mismo deporte.

Sin embargo, esto no fue suficiente para que Latino América no terminara dividido en una veintena de países.

Estados Unidos, en contraste, se convirtió en potencia mundial, en mucho, por su capacidad de “Propósito Común”, por su capacidad de marchar unidos y lograr objetivos comunes, a pesar de que existan diferencias.

La capacidad de este país, de unirse alrededor de un objetivo común y muy importante, se ha visto muy retada en la últimas décadas.

Quizá desde la guerra del Vietman, cuando el país, de enorme tradición militar, comenzó a “partirse”, entre quienes estaban a favor de seguir la guerra, y quienes se oponían.

El modelo de dos partidos políticos ha llevado, más últimamente, a divisiones irreconciliables a la hora de tomar decisiones históricas; el partido en minoría normalmente parece hacer más de “obstructor” que de fiscal y complementador, de las ideas del partido en mayoría.

Y el momento crítico actual, en que el Presidente Obama está impulsando una trascendental reforma al tema de la salud, parece en peligro de “bloquearse” de nuevo, por la división partidista.

El Presidente hizo esta semana un discurso elocuente, tratando de convencer al congreso de moverse hacia delante, pero el partido Republicano parece insistir en que esta reforma llevaría a la quiebra al país del futuro.

Es un tema cuyo análisis escapa a la capacidad de esta páginas, y seguramente habrá que regresar a él, cuando se clarifique más el impacto sobre inmigrantes sin documentos.

Pero por lo pronto es una mala señal, y causa daño al progreso del país, que no se puedan poner de acuerdo.