EL PASO, Texas (AP) — Las ocho balas que mataron a José Daniel González Galeana frente a su casa, a metros de la del jefe de policía de la ciudad, fueron disparadas de cerca y no dejaron dudas sobre el mensaje que cargaban.
Asesinado en una tranquila calle suburbana de El Paso en mayo, González era un integrante de alto rango del Cartel de Juárez, pero también era un informante confidencial de las autoridades estadounidenses, dijeron fuentes a The Associated Press. Algunos expertos creen que su muerte puede haber sido la primera vez en que sicarios de los carteles de la droga en México matan a una figura importante del narcotráfico en territorio estadounidense.
Los expertos dicen que el asesinato muestra una creciente osadía de los carteles del lado norte de la frontera, la que muy probablemente llevará a más muertes.
“Fue baleado de cerca”, dijo el jefe de policía Greg Allen. “Quien sea que lo hizo quería asegurarse de que se supiera que era una represalia”.
Los capos de la droga en México, entre ellos el jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, han dado este año y el pasado permiso en forma pública a sus sicarios para cruzar la frontera en busca de sus blancos.
“Hay un número creciente de líderes que viven en Estados Unidos, probablemente para escapar de la ley o de sus enemigos en México, así que ése es uno de los riesgos que ha aumentado en los últimos años”, dijo Stephen Meiners, un analista táctico para América Latina en Stratfor, una compañía de inteligencia global con sede en Austin, Texas.
“Existe la posibilidad de que esto se salga de control”, dijo.
González, un inmigrante legal que vivía con su familia en una calle sin salida de un barrio caro, fue baleado el 15 de mayo frente a su amplia casa. Su esposa, Adriana Solís, y los dos hijos de la pareja se fueron poco después.
