Nuestra historia de primera página esta semana es un excelente ejemplo de lo complejas que son las relaciones culturales y de raza en este país.
Para nosotros, los inmigrantes Hispanos del Noroeste, el tema es en principio extraño; nosotros venimos de países con poblaciones que son en mayoría de razas homogéneas, que en realidad son en su mayoría homogeneamente mestizas, mezcladas de indio americano con Español.
En este país en cambio las razas blancas y negras, asiáticas e hispanas se encuentran con el indio nativo americano, creando una diversidad fascinante, pero compleja.
La historia plantea un conflicto semi escondido entre los habitantes originales del valle de Yakima, y los nuevos habitantes del territorio, que son en su mayoría inmigrantes de México.
La oportunidad del trabajo en agircultura ha traido por décadas, un gran crecimiento de la población hispana al este de las montañas del estado, mientras que, por razón desconocida, o por lo menos no explicada en la historia, la población indígena local no crece al mismo ritmo.
La consecuencia es una clara mayoría poblacional hispana, varios Condados en esa zona tienen 50% y más de población de nuestra raza.
Pero la propuesta del entrevista do miembro de la tribu Yakama cae en el mismo simplismo, de simplemente bloquear por prohibición el crecimiento de la población hispana.
La propuesta es simplemente persecución y discriminación con base en leyes actuales pero obsoletas, claramente en proceso de ser cambiadas porque no funcionan.
Porque el entrevistado no explica, en su propuesta, quién vá a recoger las toneladas de frutos que producen esos campos cada año, y que actualmente generan millones de dólares al estado, gracias al trabajo de los nuestros.
