¡Frida llega a Washington!

Sophia Vackimes

Hace muchos años, durante mi época de trabajo en el mundo de los museos, y sobre todo del arte mexicano, recibí un hermoso regalo. Fue sin duda una de las más grandes sorpresas de mi vida. Yo había tenido la oportunidad de organizar un par de exhibiciones en la Ciudad de México con motivo del aniversario de la muerte de una fotógrafa americana, Bernice Kolko. Bernice, una fotógrafa americana había llegado a México invitada por Diego Rivera y Frida Kahlo. Ella residiría en México durante los cuarentas y cincuentas y se enamoraría de tal manera del país que nunca regresó a su país.

Bernice había nacido en Polonia, pero su familia había huido de Europa durante aquella horrible época entre dos guerras mundiales que habían hecho estragos del continente. Al llegar a los Estados Unidos ella ya tenía entrenamiento como fotógrafa, habiendo aprendido las técnicas del cuarto obscuro en la ciudad de Viena. La familia de esta jóven se radicó en Chicago, donde eventualmente ella conocería a nuestros célebres artistas, Frida y Diego, justamente cuando Diego pintara aquel famoso mural para la familia Rockefeller que luego fuera destruido.

Bernice trabajó en México durante décadas enteras e hizo amistades con celebridades mexicanas. Su trabajo en fotografía blanco y negro, estaba enfocado en toda una gama de personajes nacionales. Creó entre otras cosas una importante serie de fotografías llamada Rostros de México, la cual viajó internacionalmente. Fue parte de esa colección aunada a otras muchas imágenes, las que yo tuve la oportunidad de exponer en la residencia doble de Frida Kahlo y Diego Rivera en la colonia San Angel en a Ciudad de México, así como en el Archivo Fotográfio Manuel Alvarez Bravo en la Ciudad de Oaxaca. Esa moderna estructura en la capital le proveía a cada uno de ellos espacios separados para trabajar y vivir. Esos espacios divididos estaban conectados por un puente en el segundo piso de los edificios paralelos.

Frida y Diego habían recibido a Bernice en múltiples ocasiones en su residencia previa, la famosa Casa Azúl de Coyoacán. Esa casa es la que se ve en películas como el largometraje Frida y que protagonizara Salma Hayek. Bernice tuvo el honor de no solo visitar aquella casa, sino de tomar fotografías en ella. Años después yo tendría en mis manos el maravilloso regalo de diez retratos de Frida en mis manos.

Cuando Bernice murió, no todas la fotografías que había tomado durante su carrera habían sido procesadas sobre papel fotográfico. En muchos casos las había dejado como negativos en sus archivos. El heredero de los mismos decidió que eran de tal valor artístico e histórico que era meritorio el terminar el proceso. Los negativos fueron transformados en la base para una serie limitada de imágenes que luego conformaron un portafolio. Este portafolio contiene diez fotografías hechas por Bernice Kolko. En ellas se puede ver a Frida en varias tomas en el entorno de la Casa Azul.

Yo he andado viajando por todas partes. He vivido en California, Nueva York, Oaxaca, la Ciudad de México, España y Alemania. Pareciera que fuera por lujo, pero a veces ha sido por necesidades personales que me han forado a cambiar súbitamente de geografía. Luego de trabajar en México en esas exhibiciones de la obra de Bernice Kolko, no hallaba trabajo en México, y regresé aquí a los Estados Unidos. Soy afortunada en tener papeles, pero a veces no tengo dinero ni para sacar a mis cosas de la bodega donde las he dejado atrás. Y eso me pasó con Frida.

Frida se tuvo que quedar encerrada en una bodega en Nueva York durante años porque no podía para el rescate para sacarla. Yo tenía mucha ansiedad sobre ello y puesto que trabajo aquí en Washington con nuestras comunidades tengo ilusión de compartirla en algún centro cultural para nuestra gente, de exhibirlas para que todos podamos disfrutarlas. No fue sino hasta que un grupo de amigos juntaron el dinero para pagar el rescate que el portafolio de fotos de Frida pudo llegar hace un par de semanas al estado de Washington. A todos ustedes les estoy enormemente agradecida. Espero que pronto Frida pueda estar a la vista de muchos de ustedes nuestros lectores de La Raza NW.