Por MARTHA MENDOZA,
Associated Press
INTIPUCA, El Salvador (AP) — Los residentes de un tranquilo pueblo adoquinado cerca de la costa de El Salvador no se inmutan ante los intentos del gobierno de Donald Trump para encerrar a las familias de forma definitiva y eliminar el estatus de protección temporal que tienen los inmigrantes del país. Siguen marchándose a Estados Unidos.
En Intipuca, la inmigración a Estados Unidos _ y especialmente a Washington, D.C. _ ha sido un modo de vida los últimos 50 años. Marcharse a la capital estadounidense es una práctica arraigada en los hábitos, creencias y costumbres de la comunidad. La mitad de los habitantes de la localidad están allí y muchas de sus casas están vacías. Antiguos residentes que están en Estados Unidos apoyan a Intipuca, pagando incluso a los profesores de la escuela pública local, para asegurarse de que los niños aprenden inglés.
Irse a Washington, D.C., a más de 4.800 kilómetros (3.000 millas al norte), en un patrón migratorio que comenzó en la década de 1960. Algunos tienen visas y van y vienen de forma legal. Otros pagaron a contrabandistas con exitosos registros para moverse a través de México y de la frontera estadounidense: 7.000 dólares por persona, 11.000 si van con un niño.
“Todos vamos, ¿por qué no?”, dijo Mauricio Castelló, que saludó en inglés a un amigo que pasada. “¿Qué pasa, amigo?”.
Castellón vivió la mayor parte de su vida en Estados Unidos, pero fue deportado recientemente tras una detención. Las deportaciones solían ser una vergüenza, pero se han convertido en la norma. Y los que pueden, vuelven a viajar al norte.
La estatua de su plaza principal, el Parque Los Emigrantes, representa a un joven con una mochila que se dirige a Estados Unidos.
Frente al ayuntamiento seguía colgada la pancarta de bienvenida a la alcaldesa de Washington, D.C., Muriel Bowser, que visitó la localidad a principios de mes y prometió regresar. Después de todo, casi 5.000 de los 12.000 habitantes de la localidad viven en la capital estadounidense, incluyendo su peluquera.
“Los salvadoreños han jugado un papel importante en la construcción del Washington, D.C., diverso, inclusivo y próspero en el que vivimos hoy en día”, señaló la regidora en un comunicado.
