Para responderlo con exactitud necesitaríamos una bola mágica, pero sin lugar a dudas la posibilidad de que Trump llegue hasta el final como candidato favorito depende de su peor enemigo en esta contienda electoral: Él mismo. Todo lo que sale de la boca de Trump se convierte en sensación y ocupa las primeras páginas de los periódicos.
Generalmente dejamos que el tiempo se encargue de responder algunas preguntas, pero en esta ocasión es una interrogante que sólo puede responder Donald Trump y su equipo de campaña. Por ahora sus comentarios de corte religioso y de inmigración le han dado notoriedad ya que han atraído mucha atención hacia su campaña por la nominación republicana, pero esta publicidad es como el colesterol en nuestro sistema, puede ser bueno o puede ser malo. Lo cierto es que los resultados del “súper martes”, fueron decisivos a corto y mediano plazo en la carrera por la candidatura, aunque no diríamos a largo plazo porque con el candidato neoyorquino nunca se sabe. El Súper Martes es el día en que una candidatura puede catapultarse o de plano puede sepultarse, debido a la cantidad de delegados nacionales envueltos en esta contienda masiva del 1 de marzo pasado.
Hasta ahora Donald Trump, en su carrera por la presidencia ha desafiado y vencido todos los pronósticos para un millonario y estrella de televisión caracterizada por ser controversial, pero aún no termina la contienda, falta mucho por ver y cada vez más se va despejando el camino como ha sucedido con el retiro de Carly Fiorina, la única mujer, y la salida de Jeb Bush, así como el apoyo de figuras como Sarah Palin hacia Trump.
Con el retiro de Jeb Bush se esfumó la posibilidad de continuar la dinastía Bush en la Casa Blanca, por ahora. Jeb decía ser un buen candidato para la comunidad hispana, porque hablaba español durante la campaña y está casado con una hispana pero parece que luego de una década de guerras, los americanos están muy cansados como para tener otro Bush. No pudo quitarse de encima la cruz pesada de su hermano mayor. Pero ciertamente existe la posibilidad de que Trump pierda la convención luego de haber ganado todas o la mayoría de las primarias. No ha sido un camino fácil para Trump, pues sus declaraciones no sólo han escandalizados a todo Estados Unidos, especialmente los hispanos y musulmanes, pero también a los líderes del Partido Republicano. No obstante, el magnate continúa su paso triunfal hasta la nominación presidencial. Un dato interesante de “autosuficiencia” en cuanto a recaudación de fondos, es que el multimillonario se enorgullece de decir que está usando fondos propios, especialmente sabiendo que ha invertido cantidades significativas en su promoción en los primeros estados que votan en las primarias, logrando con esto un buen “saque de balón” que si logra influir en la percepción de la realidad de seguro se transformará en un “efecto dómino” hasta el final. Claro, excepto si su boca le traiciona como hemos dicho. Sin embargo, desde el inicio muchos críticos vaticinaban que la pre-candidatura de Donald Trump se desvanecería en algún punto de la carrera presidencial. Como hemos dicho, aún falta mucho por ver y si Donald Trump falla o comete un “error oral”, Ted Cruz tomaría la delantera considerando que viene con mucha fuerza como segundo candidato favorito. Debemos prestar atención a Ted, ya que candidatos como Ben Carson que empezaron fuertes parece que se les acabó el combustible en el camino, pero luego de Iowa, tenemos la impresión de que Ted Cruz tiene una estación de combustible en casa y no sabemos cuándo se apagará abruptamente el motor de Trump. Será Donald Trump el candidato republicano a la Casa Blanca? Aunque luego del Súper Martes Trump afianzó su liderazgo, pienso que el legendario Yogi Berra de los Yankees de Nueva York tiene la respuesta: “el juego no se acaba hasta que se termina ” Geovanny Vicente Romero @geovannyvicentr Abogado y profesor universitario. Washington, D.C.
