Por E.J. TÁMARA,
Associated Press
LOS ANGELES (AP) — Roxana Janet Castillo no puede dormirse si antes no recibe mensajes de texto de sus hijos confirmándole que están bien. Es madre de dos varones y una mujer que viven con su padre en El Salvador, uno de los países más violentos del mundo, y donde los muchachos son cotidianamente acosados por pandillas.
Sus temores aumentaron hace poco cuando dos de sus hijos, de 15 y 17 años, fueron a visitar a su abuelo y unos pandilleros vieron que no eran del área y les preguntaron qué hacían por allí, dijo Castillo durante una entrevista con The Associated Press. A su hija, estudiante universitaria de 19 años, le robaron dos veces su teléfono celular en el autobús. “Ser joven es un crimen en El Salvador. Mis hijos viven bajo acoso constante”, dijo Castillo que está en tratamiento por linfoma, un cáncer que afecta al sistema inmunológico.
“Si no me muero de cáncer, me voy a morir de susto”.
Castillo no quiso que cruzaran la frontera ilegalmente pues no quería exponerlos a los peligros que conlleva el prolongado trayecto por tierra por México y la travesía por el desierto. Pero respiró aliviada cuando el gobierno lanzó un nuevo programa para refugiados que permite el ingreso de menores de Guatemala, Honduras y El Salvador que tienen al menos uno de sus padres con residencia legal en Estados Unidos.
Para ser elegibles para el refugio, los menores deben de cumplir con otros requisitos como permanecer en su país durante el proceso y demostrar que tienen miedo de ser acosados u oprimidos debido a su raza, religión, nacionalidad, opinión política o participación en un determinado grupo social.
La mayoría de los solicitantes centroamericanos acosados por pandillas podrían calificar al considerarse las pandillas un “grupo social”. Si la solicitud es aprobada, los menores reciben estatus de refugiados o el amparo humanitario. El refugiado puede hacerse residente y eventualmente ciudadano, mientras que quien recibe amparo humanitario se le otorga un permiso temporal por tiempo limitado, que puede ser renovado. Ambos estatus otorgan el ingreso al país, estadía legal y permiso de trabajo.
