Por Ruben Rosalez y Janet Herold
Trabajadores de Blue Mountain Farms en el sureste del estado de Washington.
Sus manos ayudan a alimentar a una nación. No sólo ganan poco; a veces, ni siquiera son pagados. Trabajan largas jornadas en los campos. Aun trabajando bajo un sol radiante, muchos -la mayoría- ni los vemos. Y a veces, de forma intencional, ni siquiera los ven los que son responsables de ponerles en los campos y se benefician de su trabajo. En ocasiones, deliberadamente, se les mantienen fuera de vista. Se les conoce como ‘trabajadores en las sombras’. No figuran en los registros de sus empleadores. Se les paga en efectivo -cuando son pagados- y a menudo por otro trabajador para los que han trabajado bajo un único ticket, haciendo el mismo trabajo, en el mismo campo.
¿Quién aceptaría estar bajo semejantes condiciones? Estos trabajadores lo hacen porque necesitan el dinero; porque necesitan sobrevivir. Y a algunos les acompañan todos los miembros de la familia porque para ellos, sobrevivir haciendo este trabajo es un asunto familiar. Es cierto que la agricultura está aglutinándose más y más hacia grandes redes de productores y empresas agrícolas, y con el fenómeno de la automatización jugando un papel en constante evolución. Pero incluso en esta era mecanizada y altamente tecnológica, todavía se requieren muchas manos para recoger con cuidadosa destreza la mayor parte de las frutas y verduras, especialmente los tan delicados arándanos azules.
En Washington, un juez federal puso recientemente el foco sobre estos trabajadores al dictaminar que Blue Mountain Farms los empleó ilegal y intencionalmente fuera de registros, en clara violación de las provisiones que sobre este asunto han estado en vigor por más de 75 años. El impacto de este dictamen judicial es significativo. La corte ha reconocido y dado un paso decisivo para acabar con una práctica muy común, y perjudicial para sus muchas víctimas.
Los empleadores que miran a otro lado e intencionalmente usan trabajadores en las sombras obtienen una ventaja competitiva ilícita sobre los competidores que sí cumplen con la ley porque violan las reglas sobre salario mínimo, no pagan la compensación laboral de los trabajadores, y esquivan los impuestos sobre la renta.
Las víctimas son empleadores que cumplen con la ley, las tesorerías federales y estatales, los fondos de compensación laboral y, por encima de todo, los propios trabajadores. Los empleados que no están en registros y que se lesionan en el trabajo no pueden recibir compensación precisamente cuando no están en condiciones de ser productivos y ganar un sustento. Y los trabajadores en las sombras están a riesgo de no recibir por menos el salario mínimo federal e incluso, de ser pagados. La División de Horas y Salarios del departamento y su Oficina del Procurador están utilizando todos los recursos a su alcance para poner fin a la práctica de usar trabajadores en la sombra.
Estamos llevando a nuestros investigadores a las plantaciones para asegurarnos que a estos trabajadores se les pague correctamente. Estamos haciendo que los empleadores den buena cuenta de sus prácticas, comprobando que haya registros correctos y completos donde figure cada trabajador para poder garantizar así el pago de un salario justo y digno.
También estamos llegando a organizaciones de trabajadores, asociaciones de productores, empresarios y a otros para informarles de cuáles son los derechos y responsabilidades. Cuando sea necesario, solicitaremos a los tribunales que emitan dictámenes para que se cumpla la ley y para acabar finalmente con la explotación de trabajadores vulnerables. En nuestro caso contra Blue Mountain Farms, el tribunal afirmó los derechos de estos trabajadores en la sombra.
Hacemos todo esto porque estamos comprometidos a garantizar la protección de los derechos de todos los trabajadores, y porque es lo que hay que hacer legal y moralmente para y por aquellos con cuyas manos se ayuda a alimentar a una nación. Si tiene alguna pregunta acerca de las leyes de horas y salarios, póngase en contacto con nosotros en línea o llamando 1-866-4USWAGE (1-866-487-9243). Ruben Rosalez es el administrador regional de la División de Horas y Salarios. Janet Herold es la procuradora regional.
