¿Qué hay detrás de un chavorruco?

Dulce Soto

Agencia Reforma

Todo mundo conoce a un chavorruco, pero pocos saben qué hay detrás del comportamiento de un adulto que prolonga actitudes inmaduras propias de la juventud. Joseph Knobel Freud aclara: los adultos que suelen desear que la juventud no termine pueden arrastrar problemas desde su niñez, pues no han logrado cerrar etapas de vida.

Eso es resultado de factores como la falta de límites o de oportunidades en la adolescencia, señala el psicoanalista.

Poner límites significa delimitar el campo de acción de los hijos, enseñarles qué deben hacer y qué no. Aunque ello genere conflictos en el corto plazo, explica, después aporta beneficios para el sano desarrollo de cualquier persona.

“Los límites ayudan a pactar con la realidad, les obliga a plantearse qué quieren en la vida y aprenden a manejar la frustración”, agrega. La libertad absoluta, contrario a lo que piensan los adolescentes, dice, genera mucha angustia porque no se tiene claro qué esperar de la vida. Cuando un joven crece sin que sus padres ejerzan esa disciplina, detalla, no sabrá manejar la frustración que le genere algo que no salga como él desee. Las situaciones problemáticas que se viven en la infancia y no se resuelven, se reeditan en la adolescencia y las de ésta en la adultez, explica el también autor del libro Mi hijo es un Adolescente. Adiós a la Infancia. Entonces, ante un problema en el trabajo o en una relación de pareja, siempre será más fácil regresar a la adolescencia, actuar inmaduramente, ser un chavorruco, que enfrentar el conflicto. Para ayudar a los adolescentes a enfrentar la frustración, el psicólogo recomienda a los padres criarlos con diálogo continuo y reconocer que en esa etapa es normal ser rebelde, querer experimentar.

“Lo que sí pedimos es que se escuche más a los chicos, que se les abra un espacio donde puedan ser escuchados”, agrega. Por otro lado, describe que una persona se convierte en adulto cuando logra salir del seno familiar, encontrar un trabajo, independizarse, no sólo al cumplir la mayoría de edad. Las pocas oportunidades laborales que actualmente tienen los jóvenes han propiciado que algunos continúen viviendo y dependiendo de sus padres y eso también genera frustración.