Por ALBERTO ARCE,
Associated Press
Héctor Bustos es uno de los diseñadores de máscaras para disfraces de una empresa de Jiutepec, al sur de la capital mexicana. Se acercaba Halloween y, como cada año, le tocaba proponer nuevos personajes.
“¿Oye, hacemos el Chapo?”, dijo. Y a sus jefes les pareció una buena idea.“Nos dieron la oportunidad de que lo diseñara con el apoyo de mis compañeros y ahora resulta que es de las piezas que más se ha llegado a vender en estas fechas”, explicó a The Associated Press.El de “El Chapo” no es el único de sus disfraces vinculado con la actualidad.
Otra máscara, mucho menos realista, con una inmensa boca abierta que permite ver varios dientes desproporcionados y una mata de pelo de un color entre paja reseca y plátano decolorado también es un éxito de ventas. Representa a Donald Trump, a quien Esponda consideró “el personaje más odiado en este momento en México” tras sus comentarios racistas hacia los habitantes de este país cuando anunció en junio su candidatura a la presidencia de Estados Unidos.
“Se ha vendido también muy bien en Estados Unidos”, dijo Esponda.
