Por FRAZIER MOORE,
Associated Press
Donald Trump ha criticado al presidente, al Partido Demócrata y a sus rivales republicanos en la contienda por la Casa Blanca, así como a los inmigrantes mexicanos, los chinos y el senador John McCain por ser un prisionero de guerra.
A la lista de rápido crecimiento ha agregado ahora a la presentadora de Fox News Channel Megyn Kelly.
El partido republicano ha luchado por años con la percepción pública de que tiene una “guerra contra las mujeres” y ha tenido problemas para convencer a más mujeres de que está de su lado. El domingo, cuando Trump recorría programas matutinos para entrevistas insistió que “estima a las mujeres”.Pero para el extrovertido y combativo Trump, Kelly representaría el tipo de persona que justamente podría molestarlo. A los 44 años, es reconocida como exitosa, inteligente, líder y como demostró durante el debate de los republicanos el jueves, una mujer lista para ponerle un alto al multimillonario de 69 años. La postura de Trump sobre las mujeres podría dejarse ver por el hecho de que es dueño de concursos de belleza y el chiste que dijo en un programa de televisión sobre que sería novio de su propia hija, una exmodelo adolescente que tenía entonces 24 años, si no fuera su padre.
Al hablar sobre el roce que tuvo con Trump en el debate Kelly dijo en una entrevista transmitida el domingo: “Estoy segura de que lo superará, vamos a estar bien y también Estados Unidos”. Pero su participación en “Media Buzz” de Fox News Channel fue grabada el viernes, antes de que Trump dijera que ella tenía “sangre saliéndole de todos lados”.
El más reciente evento importante para Kelly fue acompañar a sus colegas de Fox Bret Baier y Chris Wallace para moderar el debate del jueves con Trump, el candidato puntero del Partido Republicano, y otros nueve contendientes.
Kelly y Trump se enfrentaron desde el principio. Tras un largo intercambio de palabras la presentadora presionó a Trump por sus antecedentes sobre llamar “a las mujeres que no le caen bien ‘cerdas gordas, perras, marranas y otros animales desagradables’’. A lo que Trump respondió: “lo que digo es lo que digo y honestamente Megyn, si no te gusta lo siento, yo he sido muy bueno contigo aunque podría no serlo, de acuerdo con la forma en la que me has tratado, pero yo no hago eso”. Para el viernes Trump aparentemente había decidido dejar de ser amable. “No es muy rigurosa ni muy inteligente”, dijo durante una entrevista telefónica con CNN, refiriéndose a la forma en la que Kelly lo cuestionó, mientras que agregó, “habría sangre saliéndole de los ojos, sangre saliéndole de todos lados”. Este desplante le costó a Trump una presentación ante 1.000 activistas conservadores el sábado en la reunión RedState Gathering en Atlanta a la que le retiraron la invitación. El partido republicano le pidió que “aclarara inmediatamente” sus dichos. El sábado por la noche uno de sus asesores de campaña lo abandonó. Pero el domingo Trump se mantuvo firme. “Me disculpo cuando me equivoco, pero no me he equivocado”, apuntó mientras que declaró que sólo “un pervertido” interpretará sus declaraciones como un golpe ginecológico.
