Alberto Bortoni
Agencia Reforma
El pequeño auto con ingeniería de BMW ha sabido posicionarse como uno de los favoritos de los entusiastas y demostró que hay un mercado para un subcompacto premium si se tienen las credenciales adecuadas.
Con el A1 Audi quiere tomar parte de este mercado. Hemos podido probar la versión Sport One con la transmisión S-Tronic; es decir la versión más costosa del A1; su precio está cercano a los 30 mil dólares, así que queda lejos de ser una alternativa económica.
Pero los A1 inician por los 19 mil dólares y con la misma motorización salvo la transmisión, que en las opciones más económicas es manual.
Aunque no tiene el tamaño de un vehículo de alto lujo, el A1 es un vehículo premium en todos los sentidos. Los acabados que Audi ha puesto en el A1 son de buena calidad, mejor que el Mini que es su más cercano competidor.
El equipamiento en la versión One es también bastante apropiada para su precio e incluye una pantalla central con información del sistema de entretenimiento y del sistema MMI simplificado que Audi usa para este modelo llamado Audi Music Interface (AMI).
Pero lo más agradable del A1 es la conducción. Se siente tremendamente sólido, como si hubiera sido construido de una sola pieza. No hay golpeteos ni ruidos indeseados en el interior.
La suspensión hace su trabajo en un punto perfecto entre deportividad y comodidad. Es un buen balance para un auto de uso diario. Quizá no tiene la sensación de go-kart tan marcada como su competidor, pero para quienes lo adquieren no como segundo o tercer auto, sino como el único, ésta es una propuesta más flexible.
Y aunque la suspensión no es demasiado extrema, nadie tendrá queja alguna de su agarre en curvas. Con su corta distancia entre ejes éste es uno de los Audi más ágiles en el mercado, aun que su potencia se queda muy por debajo de la de algunos de sus hermanos mayores.
Su pequeño motor de 1.4 litros turbocargado genera apenas 122 caballos de fuerza. Pero estos son suficientes para moverlo con rapidez desde el arranque.
