Porsche lo vuelve a hacer

Alberto Bortoni

Agencia Reforma

MONTERREY, NL .- Definir correctamente qué es un Porsche se vuelve cada vez más difícil, y ahora con la nueva Macan, la marca alemana agrega un nuevo vehículo a su gama y la definición se complica aún más.

El Macan es un pequeño crossover, uno que se ubica abajo de la Cayenne, que, muchos recordarán fue muy criticada a su lanzamiento, dudándose de la tradición y el apego de la marca a los modelos deportivos. La Cayenne se encargó de demostrar a los puristas que estaban equivocados, que el nombre Porsche podía estar en un crossover sin prostituirse y que su manejo es digno de la marca de un deportivo. Para quienes estén preocupados, que a estas alturas deberán de ser muy pocos, la Macan es también una muy digna Porsche.

En el segmento de crossover compactos hay muchas alternativas interesantes, pero ninguna con la sensación de manejo y las características dinámicas del Macan. Para México Porsche traerá tres versiones, una diesel, que no hemos podido manejar, la Macan S y la Macan turbo, aunque cabe señalar que todas son realmente turbo.

El Macan S es la versión intermedia, esta cuenta con motorización de seis cilindros con dos turbos. Este es un motor de 3 litros que con 340 caballos de fuerza y una capacidad de aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 5.2 segundos (en la versión con el Sport Chrono), tiene todo lo necesario para ser considerado un vehículo deportivo.

En la turbo, la potencia sube hasta los 400 caballos de fuerza y la aceleración hasta la misma marca le toma sólo 4.6 segundos. Parte del éxito para acelerar rápido del Macan es su transmisión PDK de siete velocidades, la tracción en las cuatro ruedas y el sistema “launch control”, que hace de todos y cada uno de los arranques tan rápidos como los límites de la física permiten.

En materia de diseño agradará o desagradará, pero no pasará desapercibida. Para quienes gusten de autos deportivos les llamará la atención la silueta, que no es como el común de los crossovers del segmento. Incluso comparándola con sus competidores más deportivos, el Macan lucirá más bajito en su techo y con ejes más anchos. Viéndolo desde la parte trasera queda claro que el pequeño modelo tiene aspiraciones deportivas.

Tras el volante tenemos que reportar que la sensación es la de un auténtico Porsche. Si bien no se trata de un pura sangre como podría ser un 911, el Macan cumple con las altas expectativas que el logo de Stuttgart en el cofre generan.

En la modalidad Sport puede hacer más de lo que la mayoría de los compradores le podrán exigir. En carreteras con curvas se mantiene firmemente plantada al piso y aunque seguramente podrá hacérsele caer en un deslizamiento controlado, en realidad esto sucederá a velocidades muy por encima de los límites de velocidades legales y deberá de intentarse sólo en pista.

Y si se tiene acceso a una pista, la mejor modalidad no será la Sport, sino la Sport Plus, en donde la respuesta del acelerador y de la transmisión cambian dramáticamente. Incluso, como opción el Macan puede ser pedido con el sistema de torque vectoring, que aplicando potencia selectivamente en el eje trasero ayudará a hacerla cambiar de dirección mucho más rápido.

Y para frenarla Porsche las ha equipado con enormes discos y mordazas de seis pistones para la parte delantera. Con la misma autoridad de su despegue, el Macan puede regresar a la inmovilidad con sólo presionar firmemente el freno.

El Macan no es un auto para todos. Pero para todas aquellas personas que desean un Porsche, pero que por sus responsabilidades familiares o sociales no pueden tenerlo o usarlo todos los días, el Macan es una muy buena propuesta; con un manejo entusiasta con el que sólo podría rivalizar algunos sedanes deportivos del mercado.