Roberto Ramírez
Agencia Reforma
MONTERREY, Nuevo León.- Si una persona puede disimular el paso del tiempo gracias a los avances en cirugía estética, un automóvil también. Así lo demuestra el Mitsubishi Eclipse, que a poco más de 5 años de haber sido lanzado al mercado intenta mantenerse vigente.
El Eclipse llegó a México en el 2005. Tres años después tuvo su primera actualización de imagen, y este año nuevamente recibe una “manita de gato” para ostentarse incluso como modelo 2011.
Pese a las modificaciones exteriores, el auto luce muy parecido al que conocimos en el 2005, de tal suerte que conserva esa probable influencia de modelos como el Nissan 350Z y el Audi TT, ambos de generaciones pasadas.
Entre los cambios visuales más notorios con respecto al modelo 2005 están la parrilla, un leve adelgazamiento de los faros, la doble salida del escape y el prominente alerón trasero, elemento que le quita mucha vista cuando se quiere mirar por el retrovisor, por lo que ahora incorpora una cámara de reversa cuya pantalla está justo ahí, en el espejo.
Los rines tampoco son muy diferentes, aunque son de un diseño agradable en medida de 18 pulgadas con llantas 235/45R18.
El habitáculo sigue sin mayores cambios, para bien y para mal. Desde el 2005 destacamos que lo mejor de su interior eran los asientos, forrados en piel (con calefacción), de corte muy deportivo y además cómodos; sin embargo, mantiene plásticos que no lucen de la mejor calidad tanto en el tablero como en la consola central.
Otra de las novedades es el color negro del techo, que ayuda a darle un aspecto más deportivo al auto y combina con la parte central de la fascia delantera. Para disfrutar del sonido del viento tiene quemacocos eléctrico que se desliza hacia afuera para abrirse, o se levanta para ubicarse en posición de ventilación.
También conserva su buen sistema de sonido, con la obligada entrada auxiliar para el MP3 y subwoofer en la cajuela para hacer sentir los bajos y hacerle saber al vecino que hemos llegado. Cuenta además con Bluetooth para la comunicación a manos libres, un “must” de nuestros días.
Las plazas traseras son reducidas de espacio, pero utilizables, al menos en trayectos cortos. La cajuela no es muy generosa, pero eso no es un inconveniente dado su enfoque individualista. En todo caso cabe sin problemas el equipaje de 2 personas.
Este coupé deportivo sustenta su forma atlética en un robusto propulsor V6 con la tecnología MIVEC de Mitsubishi, la cual gestiona de forma variable la operación de las válvulas de admisión y escape para un mayor rendimiento de combustible y un desempeño óptimo bajo cualquier tipo de exigencia al motor.
Lo más agradable de esta máquina es el ronco sonido que emite. No ofrece un arranque particularmente emocionante ni recuperaciones espectaculares, pero podemos decir que gracias a su acústica cumple al brindar cierta dosis de emoción al pisar el acelerador.
Para extraer lo mejor del V6 se puede recurrir al modo manual mediante la palanca, pero no se puede ser demasiado agresivo con los cambios porque llega un momento en el que la caja protege al motor.
La dirección es efectiva y permite trazar con movimientos leves, empero, es limitada en maniobras de estacionamiento, en las que rápido llega a su tope.
No es un auto con una puesta a punto demasiado rígida en cuanto a amortiguación se refiere, pero aún así deja sentir las irregularidades del camino, y en ese sentido se le podría exigir mayor refinamiento.
