No nací en una rivera sino en Echo Park
Por Ruth Darnell
Un poco copiando el libro I remember, del escritor y artista Joe Brainard y que motivó a Georges Perec a escribir su Je me souviens bajo el mismo modelo.
Me acuerdo de los patos de Echo Park y que mi papá me llevó para que no llorara porque yo también me quería casar como mi hermana, que iba de paje a una boda. Tenía 4 años.
Me acuerdo que ese día me dijo que si comía muchas uvas me enseñaría a silbar pronto.
Me acuerdo que me cargaba y me sentía muy chiquitita.
Me acuerdo de sus ojos claros y sus pestañas blanquísimas.
Me acuerdo de las banderitas cruzadas arriba de mi cuna: La gringa y la mexicana.
Me acuerdo de la colección de armas colgada en la pared del basement.
Me acuerdo del inmenso jardín, los columpios, el arenero y la alberquita y los mordiscos de cariño de nuestro salchicha negro Toby.
Me acuerdo cuando escuchando en el radio de bakelita I want to hold your hand, Downtown y Cuando calienta el sol, bailábamos Jeanette y yo.
Me acuerdo que llevábamos a Jeanette a la escuela y a mi no me dejaban quedarme.
Me acuerdo del Batimovil de mi papi, pero rojo y blanco, convertible
Me acuerdo que brincabamos en la cama , casi encima de él, para mostrarle nuestros disfraces de Halloween, y no nos hacía caso. Amaneció muerto.
Me acuerdo cuando nació Ivette, 15 días después de Halloween, de verla a través de la ventana del hospital porque no pudimos entrar.
Me acuerdo de mi hermanita Ivonne, triste, sentada en los escalones del porche, esperando a mi papá que ya no iba a llegar.
Me acuerdo cuando llegamos a la casa de mexicana, la de mi Mamá Mariquita en Analco. No había jardín pero si muchas plantas y árboles de guayaba y limón.
Me acuerdo que fuimos muy felices.
