Eric Stevick
The Daily Herald
Al fin, el fiscal y el acusado pudieron estar de acuerdo en una cosa: Tyler Chase, debería estar avergonzado.
El hombre de Lake Stevens, era el líder de una banda de ladrones que invadían los hogares que quedaban vacíos, mientras sus ocupantes asistían al funeral de alguna persona de la familia.
Chase, pidió disculpas a sus víctimas durante su sentencia, el lunes en la Corte Superior de Snohomish.
“Estoy avergonzado de mí mismo”, dijo Chase. “Estos son crímenes despreciables”.
El juez George Bowden dictó una pena de prisión de 3 años y medio, el máximo permitido bajo las pautas de sentencia del estado.
Chase, de 32 años de edad y otros ladrones revisaban la información de los obituarios de los periódicos, para encontrar a sus víctimas.
El fiscal adjunto del Condado de Snohomish, Craig Matheson, escribió en documentos judiciales, que diez robos residenciales fueron identificados como parte de este plan.
Otras cuatro personas han sido detenidas para investigación de las denuncias relacionadas, tales como la posesión de propiedad robada. Eso incluyó al co-demandado Michelle Herrera, quien recibió una pena de prisión de 2 años y medio, también el máximo que podría recibir.
Chase, admitió que entró en dos casas y que vendió el botín de otras cuatro.
