RAF CASERT y MATTHEW LEE,
Associated Press
BRUSELAS (AP) — Estados Unidos y la Unión Europea buscaban el miércoles maneras de reducir la influencia política que ejerce Rusia gracias a sus enormes reservas energéticas al prometer liberar a Ucrania y el resto del continente de dichos suministros.
En vista de la anexión rusa de la península de Crimea, la dependencia europea de los combustibles rusos se ha convertido en una desventaja política ya que reduce su capacidad para resistirse a Moscú. Cortar esos suministros podría desbaratar las frágiles economías de Ucrania y Europa.
“En realidad todo se reduce a lo siguiente: ninguna nación debe usar la energía para sofocar las aspiraciones de un pueblo”, afirmó el secretario de estado norteamericano John Kerry durante su visita a Bruselas. “Por eso estamos tomando medidas importantes hoy para dificultar el uso de esa arma”.
La preocupación más inmediata es la necesitada Ucrania, que depende de la importación de energía rusa. El riesgo quedó en evidencia el martes cuando Rusia aumentó notablemente el precio del gas que vende a Ucrania y amenazó con reclamar miles de millones de dólares en cuentas de gas impagas.
Kerry dijo que Estados Unidos y la Unión Europea buscarán suministrar gas a Ucrania por medio de Polonia, Hungría y Eslovaquia.
Pero eso solo suministrará un alivio parcial a corto plazo. Aunque el gas pudiera canalizarse por naciones de la EU en maniobras técnicamente complicadas para satisfacer las necesidades inmediatas, solo representaría cantidades relativamente pequeñas.
La mayor esperanza es que, a mediano plazo, Ucrania aumente su propia capacidad de producción energética.
Más allá de Ucrania, Kerry insistió en que la UE debería reducir su dependencia energética. Y en este sentido el papel de Estados Unidos podría ser clave.
