Paloma Villanueva
Agencia Reforma
Cuando vas al súper y estás en el pasillo de los aceites ante una gran variedad de productos, ¿en qué basas tu elección?
¿Te decidiste por uno que ofrece ser libre de colesterol o por aquél que anuncia: “sin grasas trans”?
Ana Lara, jefa de Nutrición de Médica Sur, señala que este tipo de mensajes son sólo una engañosa estrategia publicitaria.
“Ningún aceite debería incluir estas leyendas que ahora le ponen para venderlos como un producto supersano. La realidad es que el colesterol está en el reino animal, no en el vegetal, por lo tanto, ningún aceite de origen vegetal lo contiene”, aclara.
Si tu estrategia es elegir el aceite de oliva para freir porque has escuchado que “es bueno para el corazón”, María Elena Téllez, nutrióloga de la Escuela de Dietética y Nutrición del ISSSTE, señala que esto no es recomendable.
“El punto de humo es la temperatura hasta el cual se puede calentar un aceite antes de que empiece a humear. El del aceite de oliva es más bajo que el del resto de los aceites; al calentarse mucho puede generar compuestos químicos tóxicos como la acroleína, además de que provoca olores y sabores desagradables en el alimento”, describe.
Sin embargo, detalla, puede utilizarse en otras preparaciones en las que no sea necesario calentarlo demasiado.
Las nutriólogas coinciden en que lo mejor es emplear el aceite de oliva para aderezar ensaladas u otras preparaciones en las que se pueda agregar crudo, con todas sus propiedades, ya que contiene grasas distintas a las del resto de los aceites que son buenas para auxiliar en la salud del corazón.
Eso no significa que puedas excederte. El aceite de oliva es alto en calorías y debe usarse con moderación.
Si el precio es lo que guía tu elección porque piensas que entre más caro hay más calidad, Ana Lara, asegura que todos los aceites vegetales son igual de útiles, independientemente de si están hechos de una sola semilla o de una mezcla de ellas.
“Los aceites más baratos son los que están hechos con una mezcla de varias semillas y los más caros son los extra puros que están hechos específicamente de soya o de canola o de maíz, por ejemplo, pero no significa que si es más caro es mejor”, aclara.
La jefa de nutrición de Médica Sur explica que todos los aceites de origen vegetal contienen dos lípidos que los seres humanos necesitamos consumir: el ácido alfa-linolénico y el linolénico.
“Estas grasas se encuentran en el maíz, la canola, la soya, las semillas de girasol, en los aceites de siempre”, explica.
Ambas especialistas coinciden en que es importante limitar en la dieta grasas saturadas que se pueden encontrar en las grasas animales como la manteca o la mantequilla.
Su consumo excesivo es un factor de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares, advierten.
Además, independientemente del tipo de aceite que utilicemos para cocinar, lo que no debemos hacer es usarlo más de una vez porque entonces adquiere todas las desventajas de las grasas animales.
“Si tu usas y reusas un aceite se satura y ya no es una grasa buena en la dieta, todo lo contrario”, dice Lara.
En Control
Algunas medidas para mantener bajo su consumo de grasas:
• Seleccione alimentos bajos en grasas saturadas y colesterol: Bajo 5% o menos de Valor Diario y Alto 20% o más de Valor Diario.
• Se recomienda que sólo una tercera parte o menos de las calorías provengan de las grasas.
• Reemplace las grasas saturadas y trans con mono y poliinsaturadas como aceite de oliva y de canola o aceites de soya, frijoles, maíz y girasol, y alimentos como las nueces.
• Limite los alimentos altos en colesterol: hígado y otros órganos, yemas de huevo y leche entera.
Fuente: Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
Las Grasas
• Son una de las principales fuentes de energía.
• Contribuyen a la absorción de las vitaminas A, D, E y K.
• Las grasas saturadas y las trans aumentan el llamado colesterol “malo” en la sangre, lo que eleva el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca.
