Aconsejan el chino después del inglés

Ana Gabriela Rezc

Agencia Reforma

Aprender otro idioma aparte del español o el inglés resulta provechoso para los niños, ya que, además de asimilarlo con mayor facilidad y rapidez, al dominarlo, incrementan sus competencias profesionales.

De las siete habilidades más difíciles de cubrir en el ámbito laboral (entre las que se encuentran la capacidad de investigación, análisis, planeación y organización), el manejo de idiomas es la que ocupa la posición más alta, con un 36 por ciento, comparte Gabriela Zavala, especialista de Manpower México, empresa dedicada al reclutamiento de personal.

“Hoy (el chino) ya es la segunda lengua extranjera más solicitada, después del inglés”, indica Zavala.

En el contexto de la globalización, el chino ha surgido como una alternativa de estudio para hacer frente a los nuevos requerimientos.

“Hay que aprender chino porque las oportunidades que se tienen son muchísimas”, comenta Liljana Arsovska, académica del Centro de Estudios de Asia y África del Colegio de México, donde imparte clases de chino y hace investigaciones de lenguas.

“Mientras antes les costaba tener alumnos, ahora no saben qué hacer con la gran demanda”.

José Fu, director ejecutivo del Instituto Huaxia y del Instituto Confucio en la Ciudad de México, comenta que en tres años han tenido un crecimiento de 800 a 3 mil alumnos.

“Si hablas chino, hablas inglés y hablas español, te puedes comunicar con más de 5 mil millones de personas en el mundo”, expresa Fu.

¡Aprenderlo

no está en chino!

Pese a estar acostumbrados a utilizar la expresión “¡esto está en chino!” para referirnos a cuestiones que por su complejidad nos cuesta trabajo comprender, el estudio de esta lengua no tiene por qué suponer un esfuerzo sobrehumano. No obstante, se requiere de dedicación y constancia para lograr expresarse con naturalidad.

En su enseñanza se emplean clases dinámicas en las que se busca que los niños aprendan a través de la imitación.

Otro de los mitos es que lo más complicado es comprender su escritura. Sin embargo, al tratarse de una lengua tonal, resulta más complejo entender la fonética.

“El tono es el rango que va desde lo grave a lo agudo”, señala José Luis González, director de operaciones de la escuela Nihao, institución que cuenta con seis años de experiencia en la enseñanza del chino mandarín en el DF.

“Una sílaba pronunciada con un patrón tonal puede significar algo distinto que la misma sílaba pronunciada con otro patrón tonal. Por ejemplo, la palabra ‘ma’ significa mamá y la palabra ‘ma’ significa caballo”, explica.

Con base en su experiencia, González, que comenzó a estudiar chino cuando tenía 40 años, comenta que los adultos tienen mayor problema en identificar la diferencia entre una pronunciación y otra, mientras que los niños lo asimilan más rápido y tardan menos en producirlos correctamente.

Como el aprendizaje del idioma es un proceso a largo plazo, aconseja que inicien su formación desde los 7 años para que incrementen su nivel de progreso conforme crezcan.