Addicción a los naipes

Andrea Menchaca

Agencia Reforma

Hace una década Rita Martínez, un ama de casa con un negocio próspero, fue atrapada por la adicción al juego.

Su historia es similar a la de cientos de personas que van incrementando sus visitas, estancia y apuestas en los casinos; que comienzan a perder dinero destinado a otros gastos; que empeñan, roban y mienten; que sufren, se aislan y siguen esperanzados en que todo lo recuperarán para saldar sus deudas.

“Los ludópatas no tenemos imaginación, todos pasamos exactamente por las mismas etapas”, señala Rita, de 50 años de edad. La diferencia es que su testimonio, escrito en su diario personal y en unas cartas dirigidas a su marido, se convirtió en un libro, Conciencia Cero.

El Dramático Relato de una Mujer Atrapada en la Adicción al Juego. “Empecé a escribir hace nueve años, cuando tenía las crisis de culpa y angustia”, cuenta la madre de tres hijos de 30, 25 y 20 años.

En la primera parte del libro narra sus días de sufrimiento, cuando lo apostaba todo y lo perdía todo; y relata algunas amargas anécdotas de otros adictos al juego que conoció en los casinos.

En la segunda parte cuenta sobre su proceso de recuperación, cuando se internó en el Centro de Tratamiento Compulsivo-Ludopatía Samadhi, en Chihuahua.

Al final habla sobre la ludopatía, enfermedad que conoce no sólo porque la ha sufrido sino porque en los últimos años se ha interesado en leer libros y artículos científicos sobre la misma. SU HISTORIA

Nacida en Monclova, Rita vivió 24 años en la Ciudad de México, donde trabajó más de una década en distintas dependencias del Gobierno federal.

En el 2000, su vida dio un giro de 180 grados. No solamente porque se mudó a Monterrey, sino porque fue el año en el que comenzó a frecuentar los casinos.

Un día de verano, cuando sus hijos y su esposo estaban de viaje y su hija mayor estaba ocupada, entró al mundo de las apuestas. “Llegue de pura curiosidad y me fascinó porque era como un microcosmos con gente de todas las edades, clases sociales, colores. Era lo que necesitaba para sentirme acompañada, sentirme parte de algo”, cuenta.

El juego se apoderó poco a poco de su vida, de su tiempo libre, de los esquemas de socialización establecidos por años y, sobre todo, de su voluntad.

También la enfermó físicamente. Bajó de peso, sufrió ataques de pánico que le impedían dormir, reflujo y terribles dolores musculares derivados de la tensión y de estar tanto tiempo en la misma postura frente a las maquinitas.

“Las consecuencias físicas en mi caso sí fueron muy graves. Tengo una lesión precancerosa en el estómago derivada del consumo de café, del cigarro y de no comer”, señala Rita, quien continúa medicada.

“Después descubrí que cuando estás jugando estás apretando la quijada, la mandíbula me llegó a lastimar de una manera espeluznante. Me quedo con las secuelas físicas de por vida”.Aunque no tiene la cifra exacta, perdió mucho dinero, así como su próspero negocio de muebles y diseño de clósets. “A mi familia sí le afecto, pero hasta ahorita ninguno me ha reclamado nada”, señala.

En enero del 2010 pasó 40 días en “desintoxicación” en el Centro de Tratamiento Compulsivo-Ludopatía Samadhi, en Chihuahua. Su esposo y sus hijos también participaron en la terapia durante una semana.

Si esta interesado en recibir ayuda gratis puede comunicarse con Coastal Treatment en el Sur (425) 646-4406; La Esperanza en el norte (425) 248-4534. Lo atienden en español.

Las fases de la adicción

-GanadoraM

El jugador gana varias veces, dejándole con un optimismo razonable de que continuará su buena racha. Esto lo lleva a grandes momentos de excitación e incrementa la cantidad de apuestas.

-Perdedora

El jugador empieza perdiendo lo que había ganado, juega solo, piensa más en el juego y en pedir prestado, legal o ilegalmente. Empieza a mentir a la familia y amigos, se aísla y convierte en una persona irritable. No es capaz de pagar sus deudas. Cree que debe regresar al casino tan pronto sea posible para recuperar sus pérdidas.

-De Desesperación

Hay un marcado incremento en el tiempo dedicado al juego. Hay remordimiento, se culpa a la familia y amigos por lo que pasa. Eventualmente el jugador puede involucrarse en actos ilegales para financiar sus apuestas. Puede experimentar desesperanza, pensamientos suicidas, arrestos, divorcios, abuso de alcohol y drogas o una crisis emocional.

-De la Desesperanza

El apostador no encuentra la manera de salir de su predicamento; ha tocado fondo. En este punto la mayoría de los jugadores compulsivos considera la idea de suicidio y cerca del 20 por ciento lo intenta. Fuente: “Pathological Gambling. An Addiction Embracing the Nation”. Institute for Addicton Recovery.