¡Al agua, babies!

María Silva

Agencia Reforma

La tendencia actual es que el pequeño ingrese a un programa acuático de estimulación temprana, que contribuya a su desarrollo integral y abarque varios aspectos: físico, social e intelectual.

Y entre más chicos, mejor, porque desde que nacen hasta los 6 meses controlan de forma natural la respiración en un medio líquido, aunque esta modalidad de estimulación temprana establece que alguno de los padres permanezca con ellos en la alberca, bajo la supervisión de un instructor, para reafirmar la convivencia.

“En realidad nosotros no los enseñamos, desde el momento de la gestación los bebés están nadando”, comenta Lulú Cisneros, instructora con más de 30 años de experiencia en esta disciplina.

El pediatra Sergio Quiroga coincide en que cualquier tipo de ejercicio en el bebé es benéfico, y si es natación debe estar siempre acompañado de mamá o papá para que no sienta miedo, aunque él recomienda que el entrenamiento comience a partir de los 9 meses.

“Sí tiene reflejos para nadar por instinto, pero no conviene presionarlo”, añade. “A veces el niño se puede angustiar al tragar agua, además se expone al cloro, por eso es mejor que esté un poco más grandecito.

“En verano hay que insistir en tener mucho cuidado en las albercas. Habrá lugares que ofrecen opciones de clases para nadar, pero a veces se descuidan y ha habido accidentes. También, vigilar que estén en buenas condiciones de higiene”, advierte.

Desde hace aproximadamente 25 años, la natación para bebés se presenta de forma estructurada y como complemento para los programas de desarrollo infantil, y su práctica se ha popularizado en Rusia, Alemania, Francia, Australia, Estados Unidos y México, entre otros países.

Toma nota

– De acuerdo a la Academia Americana de Pediatría, un menor de 12 años nunca debe estar solo en una alberca.

-Aunque sepa nadar puede sufrir ahogamiento por un calambre o reflejo, así que debe cuidarlo un familiar.

-No hay que forzarlo a nadar, porque si se asusta será difícil que quiera regresar a la alberca.

– Los flotadores más seguros son los de chaleco; nunca usar los de brazos.

– Los niños más grandes no deben tirarse clavados para evitar fractura de cuello.

– Lo ideal es tomar clases de natación temprano y a la sombra, y si hay exposición al sol, usar protector.

– Es importante secar muy bien los oídos de los bebés al salir de la alberca, porque si queda humedad se pueden producir infecciones.

Fuente: Sergio Quiroga, pediatra.