Al mal tiempo…participación

Relfexiones

La Raza

Las cosas siguen mal. La economía sigue en cuidados intensivos y los dueños de pequeñas empresas se aferran a la esperanza de que mejoren sus negocios.

La historia de página 1, relata la historia de un joven inmigrante con aspiraciones de superación, quien arriesgando sus ahorros se aventuró a abrir su propio negocio. Y aunque no le ha ido bien, él considera este primer intento como una experiencia de aprendizaje.

Los negocios nunca son fáciles, mucho menos predecibles, ni siquiera cuando la economía esta rebosante. Tal como lo menciona el economista Michael Verchot, director del Desarrollo de Negocios y Economía para la Universidad de Washington, los empresarios deben intentar varias veces antes de llegar a ser exitosos.

Un porcentaje alto de negocios hispanos están sufriendo los efectos de la mala economía. Si muchos potenciales clientes no tienen trabajo, es difícil ser próspero.

El tema prioritario de los candidatos para la presidencia esta enfocado primordialmente en la economía; la elección del nuevo gobernador en nuestro estado, también se enfoca en las finanzas.

Quizás algunos no puedan salir de la mala racha que afecta sus negocios en estos momentos, pero sí pueden decidir sobre el futuro de la economía estatal y del país, que al final es lo que afecta los negocios. ¿Cómo? Participando cívicamente como elector.

Aunque hay mucha población que aun no puede participar, los que pueden, deben ejercer su derecho a elegir.

Muchos pequeños negocios ofrecen empleo a otras personas, el cierre de un negocio no solo es un golpe para el dueño, sino también para los trabajadores y sus familias. El joven de la historia, proporcionaba empleo a seis personas, la mitad de estas personas ahora se encuentran sin empleo.

Puede ser que no podamos controlar todo, pero lo que si podemos controlar lo debemos hacer; es tiempo de que hagamos nuestra tarea y participemos en un proceso que garantiza nuestra democracia y nos afecta directamente, no solo a nosotros sino también a nuestros familiares aquí y en nuestros países de origen, quienes dependen de nuestros ingresos para poder sobrevivir. Este año, hay que votar.