Algunos negros insisten: “No soy afroestadounidense”

JESSE WASHINGTON

The Associated Press

Las etiquetas utilizadas para describir a los estadounidenses de ascendencia africana reflejan los progresos de un pueblo que llegó al país como esclavo y hoy tiene uno de sus miembros en la Casa Blanca. En la actualidad, sin embargo, muchos no ven con buenos ojos las etiquetas más nuevas y rescatan una del pasado, la que los describe simplemente como “negros”.

Para este sector –que incluye descendientes de esclavos y otros inmigrantes con una historia diferente– el término “afroestadounidense” no fue una señal de progreso cuando fue acuñado a finales de la década de 1980. Es más bien una forma equivocada de relacionarlos con una cultura distante.

¿Quién eres? ¿De dónde provienes? y ¿Cómo encajas en este país?

La palabra “negro” fue la etiqueta aplicada por los estadounidenses blancos durante siglos y tiene algunas connotaciones peyorativas: se habla de humor negro, de reputación negra, de corazón negro. “De color” parecía mejor hasta que el movimiento de derechos civiles insistió en que debía ser Negro, con mayúscula.

Irv Randolph, director del Tribune de Filadelfia –un diario para negros que emplea los dos términos–, no se explica por qué hay gente que no quiere ser asociada con Africa.

“Es un hecho histórico, somos gente de ascendencia africana”, afirmó. “Somos estadounidenses, de eso no cabe duda. Pero negar nuestro origen no tiene ningún sentido para mí”.

Jackson coincide. “Refleja ignorancia acerca de nuestras raíces, nuestra herencia y nuestro linaje. Una fruta sin raíz se muere”, manifestó.

Veinticuatro años después de que Jackson popularizó el término “afroestadounidense”, no está claro cuál es la expresión preferida por esa comunidad. Una serie de encuestas realizadas por Gallup desde 1991 hasta el 2007 indicó que no hay preferencia por algún término en particular.

Una consulta de NBC/Wall Street Journal en enero del 2011 reveló que el 42% prefería “negro” y el 35% “afroestadounidense”. Un 13% dijo que le era indiferente y un 7% eligió “alguna otra expresión”.