María Silva
Agencia Reforma
Cualquier persona puede salvar una vida, pero casi nadie sabe cómo.
Para ayudar a un familiar, conocido o simplemente alguien que se desmaya por la calle, se asfixia con un dulce o sufre de un paro cardiaco se requiere saber de reanimación cardiopulmonar o RCP.
Desde hace más de una década, la Cruz Verde y la Cruz Roja se han preocupado por ofrecer cursos básicos a la población en general sobre esta técnica, para ayudar en una situación de emergencia.
El doctor Alejandro Cabrera, titular de la Coordinación Médica y Capacitación y Enseñanza del Personal Externo e Interno de la Cruz Verde, agrega que es imperativo tener los conocimientos de RCP, porque cualquiera los puede aplicar.
“Todo mundo puede, a todo mundo nos puede tocar y todos podemos tener la oportunidad de salvar una vida”, explica el pediatra neonatólogo Roberto Reyes González, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y Pediátricos del Hospital San José.
Everardo Fernández Rangel, médico internista intensivista y encargado del área de reanimación de adultos del Hospital San José, agrega que estos cursos pertenecen a un catálogo establecido por la American Heart Association que tiene lineamientos de cómo se imparten, cuántas horas duran, la cantidad de maniquíes que debe haber en la práctica, así como el número de instructores necesarios.
Con 14 años de experiencia como paramédico, Fernández Rangel agrega que estos cursos no sólo enseñan a tomar acciones, sino que, particularmente los pediátricos, ayudan a prevenir y reducir lesiones en casa o en el coche.
Lo básico de la reanimación se puede apreciar en este ejemplo: si un niño se cae y lo encuentran inconsciente se requiere llamar a la ambulancia y, mientras tanto, el experto en RCP revisa si tiene obstrucción de la vía aérea, si late su corazón y empieza a hacer la reanimación, que son compresiones torácicas y respiración de boca a boca.
“Lo más importante es detectar la emergencia”, agrega el titular de la Cruz Verde, “luego pedir ayuda e iniciar las maniobras de compresiones en el pecho, si las personas que aplican el RCP eligen no dar respiración boca a boca”.
Este proceso es igual para un pequeño que para un adulto con sus respectivas diferencias anatómicas.
“Se vuelve avanzado cuando, como médico, paso al acceso de la vía aérea o de la vía intravenosa o a las drogas”, explica Reyes González.
“Lo básico es necesario para que al llegar nosotros como médicos o paramédicos, alguien haya iniciado la maniobra de desatragantamiento o el RCP”, agrega Cabrera, titular de la Cruz Verde. “Esto aumenta las probabilidades de sobrevivir a una muerte súbita o paro cardiaco”.
Aun cuando hay material y lugares en dónde aprender, Fernández Rangel lamenta la poca preparación a nivel nacional.
“Yo lo viví cuando andaba arriba de las ambulancias: toda las veces que llegué a donde había un paciente con paro cardiaco nadie estaba dando RCP”. Lo importante es saber que el corazón se detiene y el cerebro tiene no más de 10 minutos para mantenerse viable y si no hay quien dé RCP, el cerebro se muere y no hay forma de recuperar al paciente, explica el otro paramédico.
