Antes de dormir, cepíllese los dientes

Jessica Castañeda

Agencia Reforma

Es casi imposible que los niños, o cualquier adulto, nunca tenga caries. Y más si no realizan el cepillado más importante del día: el nocturno.

Quizá por cansancio, aburrimiento o por olvido, muchos niños y sus papás se pasan esta rutina de higiene que salva las piezas dentales del ataque de una caries segura.

“La limpieza en la noche es la más importante porque es donde se fermentan todas las bacterias, pues los niños están dormidos de seis a ocho horas”, explica Víctor Martínez, director de Estomatología de la Secretaría de Salud.

“Es la más importante y la que menos hacen y ahí ya no está bajo el control del dentista (que no desarrollen caries)”.

La Organización Mundial de la Salud dice que lo menos que debería tener la población son tres caries por persona.

En México el promedio es de cuatro, pero Nuevo León el promedio anda entre cuatro y cinco.

“En la última Encuesta Nacional de Salud Bucal la respuesta fue de 4 caries por joven de 12 años, cuando lo ideal sería a nivel nacional llegar a tres piezas cariadas que es lo que pide la OMS”, indica el funcionario.

“Es imposible no tener caries en la vida, es más, en la última encuesta que hicimos encontramos que el 80 u 90 por ciento de la población tiene caries, en general”.

Entonces

¿qué tienen unas caries

de importante si todo

el mundo las tiene?

Una caries es el primer paso hacia la pérdida de la pieza dental, que en la vida adulta puede traer consecuencias en la calidad de vida pues no se puede masticar bien, ni comer de todo, además puede provocar hasta una infección seria en la boca.

Los dientes definitivos son para toda la vida, no para un periodo de tiempo y hay que pensar en llegar a la adultez y edad madura con todas las piezas dentales y sin placas ni reconstrucciones, aconseja el especialista.

Para evitar que los niños desarrollen caries lo más que se pueda, debes mostrarles desde pequeños a comer alimentos con más fibra y menos contenido de azúcar, y si como quiera lo hacen, enseñarles que deben cepillarse los dientes de inmediato.

Además, hay que hacer un hábito el uso del hilo dental y en especial la higiene antes de dormir.

“Con los niños tiene que haber una vigilancia más frecuente”, propone Martínez, “no es tanto la atención dental sino los hábitos que tú le crees”.

Los papás, afirma, deben cuidar también sus propios hábitos de higiene bucal, pues ellos pueden transferir bacterias a sus hijos con sólo soplarle a la sopa para enfriarla.