Associated Press
SEATTLE (AP) — En una serie de llamadas telefónicas desde la carcel, el hombre acusado de disparar y matar cuatro oficiales de policía el pasado Noviembre, dijo a su esposa que era víctima del sistema de Justicia, y que nunca sería arrestado, confrontaría un juez, o entraría a la cárcel de nuevo.
A través de una solicitud de documentos públicos, el periódico Seattle Times obtuvo más de nueve horas de conversación de Maurice Clemmons con su esposa, Nicole Smith, y otros, entre Octubre primero y Noviembre 17, cuando se encontraba en la cárcel de Pierce County; en las 28 conversaciones, Clemmons muestra su estado mental antes del más grave ataque a oficiales de la fuerza pública, en la historia del estado de Washington.
El 29 de Noviembre los cuatro oficiales fueron asesinados en una cafetería al sur de Tacoma, mientras preparaban papeleo antes de comenzar sus turnos. Después de una masiva persecución, Clemmons fué muerto por un policía de Seattle, dos días después.
En una grabación de Octubre 4, Clemmons le dijo a su esposa que iba a necesitar una pistola, reportó el periódico.
“Yo no cargaba una, pero cada día, donde vaya, voy a tener una en mi bolsillo”; dijo, si la policiía se atravieza, “vá a ser la última vez que me griten ‘Oiga, señor’, boom, muertos por la cabeza”.
Clemmons, de 37, sabía que las llamadas estaban siendo grabadas, y aún así, durante la mayoría de ellas menciona una jornada de asesinatos, diciendo que sería una retribución a una vida de abuso por parte de la policía; afirmó el periódico.
Clemmons temía pasar su vida en prisión y estaba obsesionado con la revancha, mientras su esposa le hablaba de que podrían perder su casa en Tacoma, por un proceso de ‘foreclosure’.
Los procuradores han retenido algunas cintas, mientras tratan de probar que otros amigos y familiares trataron de ayudar a Clemmons en las horas siguientes a los crímenes del sargento Mark Renninger y los oficiales Ron Owens, Tina Griswold y Greg Richards.
En algunas llamadas, aún no entregadas, Clemmons le pide a amigos que al salir de la cárcel le consigan una tarjeta de llamadas y una pistola.
Clemmons creía que por ser pobre y de raza negra, era víctima de un sistema racista de justicia criminal.
