Buscan compensar a sobrevivientes de experimento

SONIA PEREZ D.

The Associated Press

El presidente Alvaro Colom dijo el miércoles que designará un encargado para que junto a funcionarios de Estados Unidos busque compensar a los sobrevivientes de una serie de experimentos médicos en los que miles de guatemaltecos fueron infectados deliberadamente con enfermedades de transmisión sexual entre 1946 y 1948.

Colom, quien concluye su administración el 14 de enero, recibió en la jornada el informe final de la comisión a la que encomendó investigar esos experimentos y que fue encabezada por su vicepresidente Rafael Espada.

“Este es un reporte que dio mucha pena, mucha vergüenza y mucho dolor para Guatemala y Estados Unidos y el mundo entero. Con este informe se da por concluida una parte de la verdad que se sabe sobre estos experimentos” dijo Espada.

Entre las recomendaciones que el Comisión formuló al estado de Guatemala están la de identificar a todos los sobrevivientes que haya, de los que la Comisión encontró solo a seis, y a los familiares de los que hayan fallecido para poder resarcirlos conforme al impacto que hayan tenido los experimentos en cada caso.

El informe “Consentir el daño. Experimentos Médicos de Estados Unidos en Guatemala 1946-48” detalló que 2.082 hombres y mujeres fueron infectados de sífilis, gonorrea y chancros, todos ellos pacientes hospitalarios, presos, soldados o trabajadoras sexuales. Una comisión similiar a la guatemalteca designada por el gobierno de Estados Unidos había revelado una cifra de 1.300 personas involucradas en los estudios.

El presidente guatemalteco dijo que son tres los factores que le causaron más molestia respecto a los experimentos.

“Uno, que estos se hicieron en población vulnerable que no pudo negarse. Dos, que a nadie se le informó sobre los mismos, no les dijeron qué les estaban haciendo. Y tercero, que los médicos estadounidenses hayan mentido sobre lo que hacían en el país”, expresó.

El ejecutivo estadounidense encomendó a una comisión similar a la de Guatemala investigar el caso y concluyó el 30 de agosto que los investigadores tuvieron una insólita actitud inmoral, incluso si el hecho fuera puesto en el contexto histórico de otra época.

De 1946 a 1948, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos y la Oficina Panamericana de Salud trabajaron con varios organismos del gobierno guatemalteco para realizar el estudio médico, pagado por el gobierno estadounidense.

Los científicos intentaban al parecer determinar si la penicilina, entonces relativamente nueva, podía evitar la infección de sífilis, gonorrea y chancroide. Entre los inoculados con sífilis había soldados, prostitutas, prisioneros y enfermos mentales.

La estadounidense Comisión Presidencial para el Estudio de Asuntos de Bioética reveló que solo unos 700 de los infectados recibieron algún tratamiento y que 83 murieron, aunque se desconoce si los decesos fueron debidos directamente a los experimentos.

La investigación no produjo ninguna información médica útil, según algunos especialistas. Por varias décadas fue oculta, hasta que fue denunciada el año pasado cuando una historiadora médica del Colegio Wellsley descubrió expedientes entre unos documentos del médico John Cutler, quien dirigió el experimento.

El grupo encabezado por Espada propuso encontrar un mecanismo de reparación y compensación institucional e individual por parte de ambos gobiernos, así como revisar la legislación que regula la investigación científica en el país.

El presidente guatemalteco dijo que como parte de ese resarcimiento, por la corresponsabilida del estado guatemalteco considera donar un terreno para construir un centro bioético que contribuya a que este tipo de situaciones no vuelva a ocurrir.