STOCKTON, California, EE.UU. (AP) — Una maestra de escuela dominical que se declaró culpable del secuestro y asesinato de una niña hispana lloró al disculparse el lunes con la familia de la víctima al ser sentenciada a cadena perpetua.
El fallo llegó luego que Melissa Huckaby, de 29 años, llegase a un acuerdo con la fiscalía por el cual evitó la pena de muerte y renunció a una posible libertad condicional por el asesinato de Sandra Cantú, de 8 años, cuyo cuerpo fue hallado en una maleta sacada de un estanque de irrigación.
Huckaby no reveló motivo alguno por el asesinato del 2009 al hablarle a la madre de la niña, María Chávez. La víctima era compañera de juegos de la hija de Huckaby.
“Aún no entiendo por qué hice lo que hice. Esa es una pregunta con la que voy a batallar el resto de mi vida”, dijo Huckaby, con la voz temblorosa.
Dijo que Sandra “no sufrió, y yo no la agredí sexualmente”.
“Le pido que me perdone, María”, agregó Huckaby. “No puedo imaginarme perdonar a alguien que le haya hecho daño a mi hija. Espero que algún día usted me pueda perdonar”.
Más tarde en el día, los fiscales dijeron que Sandra murió de asfixia.
En un resumen de su investigación, la fiscalía dijo que las autoridades encontraron un rodillo de cocina con una mancha de sangre de Sandra dentro de la iglesia en la que Huckaby había enseñado.
