Cae red mundial de clonación de tarjetas

Luis Méndez

Agencia Reforma

Las detenciones se produjeron en España, Bulgaria, Italia, EU, Polonia y Alemania, donde la Policía, que participó de manera coordinada en el operativo internacional integrado por 5 mil agentes embargó bienes muebles e inmuebles por un valor de unos 20 millones de dólares. La mayoría de los detenidos son de origen búlgaro.

“El grupo, con origen en Bulgaria, había creado un núcleo de empresas que blanqueaba las ganancias en Kenia, Chipre, Sudáfrica y Rusia a través de inversiones en construcción y obra pública”, señaló el comunicado de la Policía española sobre la red que llevaba más de nueve años operando en diferentes países de Europa y América.

“Contaban con un equipo de técnicos, altamente especializados, que se encargaban de analizar las medidas de seguridad puestas por las entidades bancarias para eliminar el fraude y colocar los mecanismos adecuados en los dispositivos de clonación (skimmers) para vulnerar las medidas de seguridad. Para el estudio se valían de cajeros automáticos de distintas entidades bancarias robados por todo el mundo”. La máxima jefatura de esta agrupación delictiva se localizaba en Sofía, Bulgaria. Paralelamente a la estructura operativa, existía una red de blanqueo encargada de dar salida a las ganancias. Asimismo, contaba con células encargadas de colocar los dispositivos en los cajeros automáticos para obtener la información de las tarjetas de créditos de los clientes de la entidad bancaria y retirarlos horas después, mientras otros integrantes realizaban labores de vigilancia. “Los equipos de `sacadores” están formados por 9 o 10 personas que, una vez trasladados los datos de la tarjeta defraudada a un clon de tarjeta, sacan dinero con ésta en cajeros automáticos situados en naciones distintas a aquella donde se realizó la clonación.

La red también contaba con una red de transportistas que trasladaban los dispositivos de clonación desde Bulgaria, donde se ubicaban los técnicos de la organización criminal, hasta las células operativas situadas en distintos países. El servicio de guardia del grupo delictivo, ubicado en Bulgaria, permanecía en alerta las 24 horas de día para que los colocadores pudieran mandar, por medios telemáticos, la información captada en los dispositivos y que se encuentra encriptada.