JONATHAN KAMINSKY
The Associated Press
Cuando al administrador veterano del Departamento de Correcciones, Donta Harper le dijeron el año pasado de un experimento que él supervisaría, él tenía dudas.
Treinta y cinco personas en libertad condicional, , serían puestos bajo su supervisión, le dijeron. Cada vez que no pasaran un examen de drogas o no llegaran a una reunión con el oficial de correcciones, ellos serían puestos en la cárcel inmediatamente. Después de no más de tres días, ellos serían puestos en libertad. Ofensas más serias resultarían en 30 días de cárcel.
Otros 35 ex-convictos formarían parte del grupo controlado. Su supervisión sería igual a como el sistema opera en la actualidad: menos constante, con los delitos que causen cualquier cosa, desde una amonestación verbal a los 60 días tras las rejas.
Después de seis meses, los participantes que estaban bajo libertad condicional mostraron índices bajos de usar drogas y también tenían menos porcentaje de ser mandados a prisión.
“Entré al estudio con escepticismo. Como podría trabajar algo tan simple?”dijo Harper. “Pero funcionó”.
Este proyecto piloto ahora ayuda a formar la plantilla para crear una nueva versión de la libertad condicional—conocido colectivamente como ‘custodia de comunidad’—esto coloca al estado de Washington al frente de un empuje nacional para cambiar el funcionamiento del sistema de libertad condicional.
No se asegura que el proyecto de ley que encierra este cambio sea aprobado por la legislatura del estado durante la sesión especial. Pero como promete eficiencias significativas—republicanos del senado han puesto a un lado $15 millones en ahorros anuales ligado a la medida, como parte de su propuesta del presupuesto más reciente—esto hace que tenga una buena oportunidad de convertirse en ley.
“La cuestión desde mi perspectiva no es primordialmente el ahorro”, dijo el Senador Jim Hargrove, D-Hoquiam, el patrocinador primordial del proyecto de ley. “Tenemos estudios que demuestran que el castigo y tratamiento reducen la reincidencia y va a mantener al público más seguro”.
Oposición a la mediad llega de los republicanos de la cámara de representantes, a quienes no les gusta que los convictos puedan enfrentar sanciones reducidas por violar las reglas de su libertad condicional. Ellos han buscado que se excluyan del programa los asesinos, crímenes de sexo y otros que hayan sido hallados culpables de crímenes serios.
“El ponerlos bajo supervisión relajada tiene un impacto a la seguridad pública”, dijo el Representante Gary Alexander, R-Olympia. “Ellos podrían reincidir y eso sería devastador”.
