CENSO PUERTA A PUERTA

POR MARÍA ELENA SALINAS

Columnista

Si usted no respondió al formulario del censo por correo antes del primero de abril, ahora cuente con que alguien le toque su puerta en cualquier momento. El plazo para el censo se cerró pero el conteo no se ha detenido.

La Oficina del Censo ha contratado a cerca de 650,000 personas para ir de puerta en puerta a aproximadamente 47 millones de hogares que todavía deben ser contados. No hay opción, contar a cada persona en este país cada diez años es un mandato constitucional.

Las autoridades del censo parecen estar muy satisfechas con los resultados. Aproximadamente 72 por ciento de los hogares de Estados Unidos respondieron por correo al llamado, más o menos igual a como en el censo del año 2000. Tienen buena razón para mostrar optimismo ya que tienen que justificar los $14 mil millones del presupuesto para el 2010. Eso es mucho dinero para intentar convencer a la gente de responder a 10 simples preguntas.

En esta segunda fase, van a tener que convencerlos primero de abrir la puerta, y una vez que lo hagan, de que confíen en el representante del censo lo suficiente para responder a sus preguntas. En los hogares latinos no será una tarea fácil. La ley aprobada recientemente en Arizona que pretende identificar a inmigrantes indocumentados ha creado un estado de miedo y de incertidumbre no sólo en Arizona sino en todo el país.

Mucha gente no entiende que la ley de Arizona todavía no ha entrado en efecto y que aunque otros estados digan que están considerando adoptar medidas similares pasará un tiempo antes que suceda, si es que en verdad llegara a pasar. Pero la pesada nube antiinmigrante, sin embargo, está rondando sobre sus cabezas. Y no es tan sólo para los inmigrantes indocumentados sino para cualquier persona de descendencia hispana preocupada por el perfil racial.

Ese es el motivo de preocupación en cinco de los estados más poblados del país, Nueva York, California, Florida, Texas y Arizona donde ha sido bajo el promedio de retorno de los formularios del censo. Estos estados arriesgan el perder asientos en el congreso o en ganar menos de lo esperado. Estos son justamente los estados de mayor población latina.

El director del censo Robert Groves cree que otros factores, aparte del factor étnico, contribuyen a la baja respuesta en algunos condados. Según Groves son los hogares menos educados y con bajos ingresos los que no han respondido, y la crisis hipotecaria también ha sido un obstáculo.

Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados por su parte cree que el “tema migratorio” si es, de hecho, un factor importante. Vargas ha expresado su decepción con la administración de Obama por no poner una moratoria a las redadas migratorias durante el censo como se hizo en el año 2000.

Intentando animar a la gente para participar, la Oficina del Censo publicó información sobre cómo identificar a un trabajador del censo. En primer lugar deben tener una identificación o insignia del Departamento de Comercio. Si existe alguna duda, el trabajador debe proporcionar al residente el número de teléfono de un supervisor para confirmar si él o ella es en efecto un trabajador del censo. La mayoría de los trabajadores son gente de su propia comunidad.

De igual manera para asegurar que todos participen, los trabajadores llevarán tarjetas con la información sobre la campaña puerta a puerta del censo en cerca de 50 idiomas y en caso de necesidad harán arreglos para enviar a alguien posteriormente que hable el idioma del residente.

También habrá una opción para hacer la entrevista por teléfono.

Las preguntas son los mismas 10 que fueron incluidas en la forma enviada por correo. Las autoridades del censo dicen que hay preguntas que nunca se harán. Por ejemplo, información sobre tarjetas de crédito o el número de seguro social. Cualquier persona que sospeche que el trabajador del censo es falso, debe reportarlo a las autoridades competentes.

Independientemente de la consecuencia política, una falta de participación completa podría tener consecuencias financieras serias. Cada persona no contada significa $2,800 dólares menos en fondos federales para un condado determinado. Nadie, nadie se beneficia de no ser contado.