Chile: Misión cumplida

Cindy Arriola / La Raza del Noroeste con Información de AP

El histórico e inédito rescate de 33 mineros atrapados cientos de metros bajo tierra, culminó el miércoles por la noche con la salida del último rescatista, en un memorable capítulo de sobrevivencia, lucha y tenacidad.

Los chilenos en el extranjero también celebraron este histórico momento que se guardara en su corazón por siempre. Patricio Mendoza es uno de ellos, originario de Viña del Mar, lleva viviendo en Des Moines 20 años, y permaneció al tanto de la odisea de estos mineros.

“Yo estoy impresionado porque cuando empezó el problema de los mineros mucha gente pensó que el gobierno actual iba a reaccionar como lo hizo el gobierno anterior durante el terremoto, que fue dejar que las cosa pasaran y ver que se hacia”, dijo Mendoza. “El presidente tomo al toro por el asta y se cerró en que los iba a rescatar como fuera…Sin pensar de que lado político son”.

Martín Pincheira, originario de Los Ángeles, Chile, comparte el mismo sentir hacia el gobierno que su compatriota Mendoza. Pincheira, quien lleva varios años viviendo en Lynnwood dijo que esta tragedia demostró que la fe es poderosa y mueve montañas.

“Como chileno me siento muy orgulloso de mi país. El gobierno no los abandonó”, dijo él. “La situación que manejó el gobierno fue independiente de la política.

Nunca antes hubo mineros que sobrevivieran tanto tiempo a tanta profundidad bajo la tierra.

El último evacuado fue Luis Urzúa, quien era el jefe de turno cuando los trabajadores comenzaban su faena de trabajo aquel 5 de agosto y fueron atrapados por un derrumbe masivo.

Urzúa, un topógrafo de 54 años, se mantuvo como jefe líder del grupo y como tal le correspondía sacar primero a todos sus hombres, como el capitán que abandona a último su barco.

La salida de Urzúa fue celebrada con atronadores cornetas, gritos y aplausos tanto por el equipo de rescate que lo recibió en la superficie al salir de la jaula en la que fueron izados todos los mineros.

Lo mismo ocurrió en el campamento improvisado que surgió a las afueras de la mina donde se apostaron las familias a la espera del salvamento tras el accidente, ocurrido el 5 de agosto en la mina de cobre.

Pronto, el jolgorio y las celebraciones se extendieron a través del país, con miles de personas en las calles de las principales ciudades ondeando banderas chilenas, haciendo sonar las bocinas de sus vehículos.

Urzúa se abrazó con los miembros del equipo de rescate y con el presidente Sebastián Piñera, en un momento electrizante.

“Espero que esto nunca más vuelva a ocurrir”, dijo Urzúa al presidente al entregarle, de forma simbólica “el turno” o la faena que había empezado el 5 de agosto. “Yo creo que es un hito en la historia y espero que esto sea para mejor, para un Chile mejor”.

“Gracias a todos, gracias a todos los rescatistas”, dijo Urzúa.

Piñera le dijo “don Luis Urzúa, recibo su turno y lo felicito porque salió último” como los buenos capitanes.

“Ustedes no son los mismos, ni el país es lo mismo después de lo que ha pasado”, agregó Piñera.

Y luego todos entonaron el himno nacional con sus cascos sobre el pecho y no pocas lagrimas.

Piñera dijo que visitará a todos los mineros el jueves en un hospital cercano y más tarde los recibirá en la sede de gobierno, La Moneda, en Santiago.

“Damos gracias a Dios que pudimos resistir…teníamos poquita comida” al principio, y para sobrevivir esos primeros 17 días dijo Urzúa. “Al último estábamos comiendo casi cada 48 horas”.

Pero tras comprobarse que habían sobrevivido el derrumbe, las sondas enviadas abajo se convirtieron más tarde en tubos por los cuales los rescatistas enviaban desde aire, agua y cables de fibra óptica y comunicaciones, hasta comida, zapatos, cartas de parientes.

Piñera afirmó en una entrevista con la televisora estatal que eventualmente se dará a conocer el costo total de la operación y que lo calcula entre 10 y 20 millones de dólares. Un tercio de ese dinero fueron en donaciones, y otra parte aportes del gigante estatal Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco) y del Estado, pero no dio detalles.

Tras la salida de todos los mineros, el equipo izó a los seis rescatistas que bajaron en turnos para ayudar en la evacuación de los mineros. Con la salida del último de esos especialistas, Manuel González, acabó el operativo.

“El chileno se une en la adversidad”, dijo Pincheira. Y Mendoza dijo que ha sentido la solidaridad de la hermandad latina a este triunfo no solo para Chile sino para el mundo.