Roberto Juárez-Garza
Consulado de México en Seattle
Hace 147 años, México fue invadido por Francia y su potencia militar, que profanó nuestro territorio y amenazó nuestra soberanía, para suprimir las libres instituciones republicanas y erigir un régimen monárquico que estuviese a su servicio. El Presidente Benito Juárez convocó a nuestro pueblo para detener al invasor, encargando su mando al General Ignacio Zaragoza. El pueblo de México se unió con un solo objetivo: defender nuestra libertad, nuestra independencia y nuestra soberanía. El resultado de esta unión es conocido por el mundo. ¿Qué nos señala, nos recuerda y demuestra aquel 5 de mayo de 1862? Que nuestra historia ha sido difícil, áspera y plena de amagos de las más variadas proveniencias, ciertamente; pero también que sabemos y podemos resistir, luchar, triunfar y subsistir cuando hay valor y lealtad a México. Este recuerdo nos permite fortalecer y reflexionar sobre la unidad nacional en el entorno de un mundo cada vez más interdependiente y complicado. El pensar en nuestro destino refuerza los principios y valores que nos dan sentido e identifican. Nadie más que nosotros somos y seremos los que tomemos en nuestras manos el sentido de la historia de México, por lo que debemos conducirnos con responsabilidad en la unidad de la diversidad para forjar el modelo de país que nos corresponde y que queremos heredar a nuestros hijos. Así, mientras existan hombres y mujeres comprometidos con la voluntad de mantener principios y valores que nos identifican, habrá un México moderno, independiente y soberano. La unidad nacional pasa también por la convicción de que todas las expresiones tienen cabida en el marco del derecho y en el respeto a las instituciones. Recordar con admiración, orgullo y gratitud a quienes ofrendaron su vida por México, es sólo parte del homenaje que merecen. Trabajar unidos por un México mejor para nuestros hijos,.
