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SAN DIEGO (AP) — Un hombre que ayudó a la familia Arellano Félix a convertirse en uno de los cárteles del narcotráfico más poderosos de México fue sentenciado el lunes a pasar 40 años en una cárcel federal.
Jesús “Chuy” Labra, de 61 años, recibió la pena máxima pedida por la fiscalía. Labra, quien había buscado ser condenado a sólo 25 años, ofreció disculpas ante el juez federal de distrito, Larry Burns, dijo su abogado Eugene Iredale.
Labra se declaró culpable en octubre de vender marihuana y cocaína. Fue arrestado mientras observaba un juego de fútbol en el que participaba su hijo, en Tijuana, México, en el 2000, cuando el cartel estaba cerca de su apogeo.
Su extradición a Estados Unidos tomó más de ocho años.
Labra desarrolló amplios contactos con traficantes colombianos que vendían cocaína y mexicanos sembradores de marihuana. Además, participaba con regularidad en la toma de decisiones del cartel, según documentos judiciales del 2003.
Fue acusado de traficar marihuana a Estados Unidos desde 1970. Con el paso de los años, Labra empezó a comercializar cocaína en la época en la que sus proveedores colombianos cambiaron las rutas del Caribe y la Florida a otros puntos en la frontera entre México y Estados Unidos.
Los abogados del acusado argumentaron que éste sufrió abusos físicos extremos y violencia psicológica del 2000 al 2005 cuando estuvo en una prisión mexicana, donde sólo se le permitía salir una hora diaria de su celda.
“Pensamos que ya había cumplido un tiempo considerable en la cárcel en México antes de ser extraditado… y como no había estado involucrado en ningún tipo de violencia, pensamos que era justo una reducción” de la pena, dijo Iredale. “La corte no pensó lo mismo”.
Por otro lado, también fue sentenciado Armando Martínez Duarte, de 55 años, un ex jefe de seguridad en Mexicali, México, y pertenciente al cártel de los Arellano Félix. El juez lo sentenció a ocho años y tres meses en prisión.
