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En presentaciones consecutivas sin precedente por televisión a nivel nacional, el presidente Barack Obama y el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner expresaron puntos de vista opuestos sobre la causa y la solución de la crisis de la deuda estadounidense.
Tras descalificar lo que llamó un “circo partidario de tres pistas” en la capital de la nación, Obama criticó un nuevo plan republicano para aumentar el límite de endeudamiento del gobierno por considerarlo una invitación para otra crisis dentro de seis meses. Señaló que los líderes legislativos deberán producir un compromiso que puedan colocar en su escritorio antes del plazo previsto.
“El pueblo estadounidense quizá votó por un gobierno dividido, pero no votó por un gobierno disfuncional”, dijo Obama.
Momentos después, Boehner dijo que la “atmósfera de crisis” fue provocada por el presidente. “La triste verdad es que el presidente quería un cheque en blanco hace seis meses y quiere un cheque en blanco ahora. Eso simplemente no va a pasar”, sentenció.
